Dudas por la muerte del ejecutivo de Enron

Los investigadores ordenaron una autopsia para confirmar la teoría del suicidio; la Casa Blanca intenta distanciarse del caso
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27 de enero de 2002  

NUEVA YORK.- Mientras el gobierno estadounidense intentaba desvincularse del escándalo por la quiebra de Enron, las primeras dudas sobre las circunstancias y causas de la muerte del ex vicepresidente del gigante energético, Clifford Baxter, comenzaron a circular ayer en distintos ámbitos, un día después de que el cadáver del ejecutivo fue hallado en el interior de su automóvil, estacionado en un suburbio de Houston, con un disparo en la cabeza.

Fuentes de la policía local indicaron ayer que aún no descartan ninguna hipótesis para explicar la muerte de Baxter y que una autopsia fue ordenada para confirmar la teoría de que se trató de un suicidio, como se especuló inicialmente. El ex vicepresidente había cuestionado en duros términos las prácticas contables de Enron y en mayo pasado renunció a su cargo, ocho meses antes del colapso de la compañía.

En Washington, el representante republicano Jim Greenwood afirmó que la muerte del ex vicepresidente de Enron, que imprimió un cariz dramático al escándalo por la quiebra de la compañía, fue recibida con "perplejidad" en el Congreso estadounidense. El legislador forma parte de la comisión investigadora del Congreso en torno del escandaloso colapso de la firma, el más grande en la historia norteamericana.

"No existe nada en los documentos que hemos examinado ni en los interrogatorios que hemos realizado que indique que Baxter tenía algún motivo por el cual avergonzarse", declaró el representante a la cadena NBC. "Por eso nos deja perplejos que entre todos los protagonistas (del escándalo) haya sido justamente él quien se quitó la vida", agregó Greenwood.

Interrogantes

Por su parte, el sargento Truman Body, vocero de la policía de Houston, explicó que los investigadores creen todavía que se trató de un suicidio, pero añadió que "estamos tomando todas las precauciones necesarias" para no dejar interrogantes abiertos. Uno de esos interrogantes tiene que ver con una nota hallada por la policía junto al cadáver y aparentemente escrita por el propio Baxter. Su contenido no fue revelado.

Baxter, pese a su renuncia, siguió vinculado con la firma Enron y figuraba como uno de los acusados en dos casos relacionados con la quiebra. Una de las acusaciones fue presentada por empleados afectados y la otra se refiere a la venta de acciones por parte de los altos ejecutivos de la firma poco antes del colapso. Baxter habría vendido acciones por un valor de más de 35 millones de dólares.

Pero el escándalo alcanza también a algunos funcionarios del gobierno de George W. Bush, a cuya campaña presidencial Enron aportó importantes sumas de dinero. Horas después de la muerte de Baxter, la Casa Blanca ordenó la revisión de todos los contratos oficiales con la firma y con la auditora Arthur Andersen, en un intento por evitar verse salpicada en el caso.

Sin embargo, una encuesta del diario The New York Times demostró que seis de cada diez estadounidenses creen que el gobierno oculta algo o miente sobre sus vínculos con Enron.

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