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EE.UU.-Cuba: un vínculo que esperó 54 años para restablecerse

Ayer reabrieron las embajadas en Washington y La Habana; por primera vez desde 1959, un canciller cubano visitó la capital norteamericana e izó la bandera; Kerry devolverá el gesto el 14 de agosto
Silvia Pisani
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21 de julio de 2015  

WASHINGTON.- Pese a que todos coinciden en que todavía les espera por delante un camino "difícil y complejo", con la reapertura de sus embajadas en Washington y La Habana después de 54 años de cortocircuitos los dos viejos adversarios vivieron ayer un día lleno de optimismo y ponderaron los beneficios del diálogo.

Después de una ceremonia en la que la bandera cubana volvió a flamear en Washington, llegó el tiempo del realismo. "Nadie espere que haya cambios de un día para el otro", atajó el secretario de Estado, John Kerry. Cuba, a su vez, planteó las precondiciones para que el acercamiento "tenga sentido". Su listado incluye la "devolución" de Guantánamo, el levantamiento del embargo y compensaciones por los "daños económicos y personales" que sufrió "el pueblo cubano" por la política norteamericana hacia la isla.

Por momentos, lo que ocurría fue como un diálogo entre sordos que, sin embargo, celebraban la posibilidad de sentarse juntos a una misma mesa de diálogo. Con ese clima y esa contradicción transcurrió lleno de esperanza y de optimismo el día en que los gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos hicieron historia para empezar, con la reapertura de embajadas, una nueva etapa en su conflictiva relación de décadas.

"Esto era algo que debería haber ocurrido hace mucho tiempo", celebró Kerry, al reafirmar la decisión del presidente Barack Obama de terminar con la política de aislamiento hacia el régimen cubano y probar con el diálogo. "Tenemos poco que perder y mucho que ganar", añadió.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, recogió el cumplido, pero sentó las bases de la diferencia. "La historia de nuestra relación es asimétrica. Nunca Cuba aplicó sanciones contra los Estados Unidos ni violó su soberanía", señaló.

Planteadas las diferencias y el enorme trabajo para el futuro inmediato, la reapertura se cumplió en una jornada cargada de simbolismos.

Por primera vez en 54 años, la bandera azul, roja y blanca de Cuba volvió a flamear en la sede de lo que, hasta ayer, fue su oficina de intereses en esta ciudad. Para izarla viajó especialmente Rodríguez, el primer canciller cubano en pisar Washington desde 1959, que hizo luego de anfitrión para una celebración con medio millar de asistentes.

Por contrario, la apertura de la embajada norteamericana en La Habana fue mucho más austera. Apenas un comunicado y un mensaje festivo "Estamos abiertos" en su flamante página de Facebook.

No hubo bandera norteamericana flameando en La Habana. Para eso habrá que esperar al 14 de agosto, cuando Kerry viajará a la isla para encabezar una ceremonia similar a la que ayer lideró Rodríguez aquí. "Lo estaremos esperando con los brazos abiertos", prometió el cubano. Aseguró también que la ocasión "será oportunidad" para seguir avanzando en los mecanismos que lleven al "complejo y difícil abordaje" de los asuntos pendientes.

Hasta ahora no hay embajadores en ninguna de las dos sedes. El gobierno de Raúl Castro debe designar al suyo, mientras que en el caso de Obama la elección aún no ha sido hecha.

Se descuenta que, de todos modos, es muy difícil que el Senado apruebe a la Casa Blanca la designación de un embajador en Cuba. Ocurre que, en buena medida, el partido de oposición rechaza la idea de la normalización de relaciones con la isla y, como su posición es dominante en esa Cámara, es improbable que se obtengan los votos.

"Pienso que la aprobación se conseguirá en la medida en que avancen los resultados de esta política de acercamiento que busca Obama", dijo a LA NACION Erick Langer, experto en cuestiones de América latina en la Universidad de Georgetown.

Por lo pronto, la reapertura de las sedes fue ocasión para que, una vez más, los referentes republicanos más duros renovaran sus críticas hacia el audaz giro presidencial.

"Le estamos regalando un triunfo al régimen de los Castro sin que ellos cedan nada en materia de derechos humanos", atacó, por caso, John Boehner, el republicano que lidera la Cámara de Representantes. Si bien en menor medida, también hay demócratas que se oponen. Entre ellos, el senador por Nueva Jersey Robert Menéndez, de origen cubano.

"Nuestra política de aislar no sólo no estaba funcionando, sino que, de alguna manera, nos estaba aislando a nosotros", atajó Kerry, puesto una vez más a defender la estrategia.

La primera prueba de los nuevos tiempos la tuvo una inédita conferencia de prensa conjunta de los dos responsables de política exterior. Kerry y Rodríguez comparecieron juntos en el Departamento de Estado, luego de una extensa y "muy provechosa" -dijeron- reunión de trabajo. Ambos posaron juntos, sobre el inusual fondo de sus mismas banderas alineadas en una misma plataforma: tres estandartes por los Estados Unidos y otros tantos por Cuba.

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