
EE.UU. entrega el canal, pero con un desplante a Panamá
No habrá funcionarios, sólo asistirá James Carter, que firmó la devolución.
1 minuto de lectura'
CIUDAD DE PANAMA.- A bordo de un buque de guerra, Theodore Roosevelt emprendió en 1906 el primer viaje de un presidente de los Estados Unidos fuera de su país. Quería ver con sus ojos cómo se construía el Canal de Panamá.
Desde que se inauguró, en 1914, los Estados Unidos fueron dueños del canal y de 500 kilómetros cuadrados de territorio panameño, donde operaban 14 bases militares.
Ya no quedan casi militares, apenas una docena, y la administración Clinton se desprenderá hoy del canal, en una ceremonia simbólica del traspaso, que se hará efectivo el 31 de diciembre próximo. Pero Clinton no estará presente, y no envió en su lugar a ningún funcionario importante de la Casa Blanca. La secretaria de Estado, Madeleine Albright, canceló hace pocas horas, prefirió quedarse en Washington para las conversaciones de paz entre Israel y Siria.
Jimmy Carter, el presidente de los Estados Unidos que en 1977 firmó con Omar Torrijos el tratado que le permitirá a Panamá ganar por primera vez en la historia soberanía total sobre su territorio, será el encargado de la entrega.
El gobierno panameño no podía ocultar su desilusión. Después de todo, habían modificado la fecha de la ceremonia, prevista como marca el tratado para el 31 de diciembre, para dispensar a los funcionarios norteamericanos de tener que pasar el Año Nuevo del 2000 en Panamá y lograr así una delegación del más alto nivel.
"Era una oportunidad para que los Estados Unidos se lucieran, y la han desaprovechado", dijo ayer el canciller panameño, Jose Miguel Alemán.
La interpretación de los locales es que, así como el canal fue un símbolo del imperialismo norteamericano en el hemisferio, la entrega podía convertirse también en un símbolo del cambio, de una nueva era en las relaciones del continente.
Pero el tratado, que para Carter tuvo un enorme costo político (pasó por el Senado por una diferencia de un voto) sigue sin ser muy popular en los Estados Unidos, sobre todo entre los republicanos.
Durante recientes audiencias en el Senado, la oposición planteó que el canal pronto será controlado por "la China comunista", y que el sur de Panamá (cuyo ejército fue disuelto luego de la invasión de los Estados Unidos de 1989) es vulnerable a las incursiones de la guerrilla colombiana. El control chino, según la oposición, llegará de la mano de Hutchison Whampoa Ltd., una empresa de Hong Kong que opera en las dos puntas del canal.
Leyes del mercado
El canciller Alemán se preguntó ayer si no habían sido los norteamericanos quienes le enseñaron a Panamá las leyes del mercado, y dijo que la compañía ganó porque presentó la mejor oferta, y punto.
Acusó, además, a la representante republicana, Dana Rohrabacher, una de las voces mas críticas de la entrega, de estar "demente". Símbolo de los nuevos tiempos para un país que no tiene moneda nacional: toda su economía se maneja en dólares.
No sólo el canal es obra de los Estados Unidos, que tomaron la posta de los franceses, derrotados en lo que parecía una obra imposible por la malaria y la fiebre amarilla; también la propia independencia de Panamá, que se produjo en 1903 en un desprendimiento de Colombia.
La flota norteamericana que luchó en la Segunda Guerra Mundial pasó en su mayoría por el Canal de Panamá, donde llegaron a tener 65 mil soldados estacionados.
Hace pocas semanas, los Estados Unidos terminaron de levantar sus bases y le entregaron a Panamá un territorio que junto con la infraestructura -1400 viviendas, teatros, estación de bomberos, colegios y hospitales- está valuado en 3500 millones de dólares. Dejaron atrás, entre otras, la base aérea Howard, que utilizaban para los vuelos de control de narcotráfico.
La partida de los militares norteamericanos produjo un vacío económico importante. La actividad que rodeaba su presencia generaba el 4 por ciento del producto bruto nacional. La presidenta panameña, Mireya Moscoso, hereda un canal por el que en 1998 pasaron 13 mil barcos, y un enorme desafío: el de generar fuentes de trabajo con las llamadas "áreas revertidas".
En "la zona del canal" que antes ocupaban los Estados Unidos están construyendo grandes hoteles para atraer a los cruceros que lo atraviesan. Un hotel de 310 habitaciones de la cadena Sol Meliá se levanta ahora sobre el lugar que ocupaba la Escuela de las Américas, donde muchos dictadores recibieron entrenamiento norteamericano.
Aunque para el gobierno la ceremonia de hoy será un evento histórico, los panameños más pobres viven la partida de los norteamericanos con gran ambivalencia, si no con lamentos: el 60 por ciento querría que se quedaran, según las encuestas.
Para el gobierno panameño queda una cuenta pendiente: lograr que el Congreso de los Estados Unidos modifique la enmienda unilateral que le agregó al tratado, por la cual se reserva el derecho de intervenir si considera que la neutralidad del canal está en peligro.
Alfonsín
PANAMA (De una enviada especial).- Raúl Alfonsín aterrizó en Panamá con la primera misión que le encomendó el presidente Fernando de la Rúa: representar a la Argentina en la ceremonia del traspaso.
"Este es un acontecimiento histórico, no sólo para Panamá, para toda América latina", dijo Alfonsín, que anoche fue invitado a una comida con la presidenta Mireya Moscoso y Jimmy Carter.



