
El amor hace emigrar a los europeos
Ese es el principal motivo por el cual ellos cambian de país dentro del bloque
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BRUSELAS.- El actor italiano Stefano Accorsi lo hizo. Por amor a la modelo francesa Letizia Casta, hace cuatro años tomó un vuelo sólo de ida a París y se mudó a Francia.
Elecciones como la de Accorsi han sido durante los últimos meses objeto de estudio de sociólogos empeñados en fotografiar a "los pioneros de la Europa unida", dispuestos a cambiar de país, sobre todo si es por amor.
Es que el amor sigue siendo el gran motor que impulsa muchas decisiones importantes, como por ejemplo la de cambiar de país de residencia, según un estudio patrocinado por la Comisión Europea.
Desarticular una vida y reconstruirla en otra parte por amor se ha convertido en la elección cada vez más frecuente. El informe señala que un dos por ciento de los 450 millones de ciudadanos de la Unión Europea (UE) elige trasladarse a otro país europeo. De esta cantidad, el 29,7% dijo que dejaba su país para seguir a su pareja o su familia.
"Es la otra cara de la inmigración", explica Ettore Ricchi, docente de sociología en Florencia y coordinador de la investigación.
"Hay seis millones de pioneros de la unidad europea, el 2% de la población total de Europa." Se está más dispuesto a cambiar de carrera, despedirse de los amigos y alejarse de la familia cuando alguien se marcha para estar con él o ella. Y ésa ha sido la motivación decisiva del 37,4% de las mujeres y para el 21,8% de los hombres.
"El amor compensa el temor y la vacilación, pero también depende mucho de la personalidad. En todo caso, nos encontramos frente a una generación capaz de una nueva apertura; irse ya no da miedo", dice la psicóloga Anna Salvo. "Esta nueva cultura del viaje es un indicio pequeño, pero significativo de que se empieza a aceptar la idea de Europa como un hogar común."
El segundo motivo más mencionado es una oferta de trabajo (25,2%), seguido de la búsqueda de una mejor calidad de vida (24%).
El estudio constata grandes diferencias entre hombres y mujeres y entre las distintas generaciones.
Los hombres más bien se van a vivir a otro país por trabajo (33,1%). Entre las mujeres, sólo el 17,6% emigra por trabajo. Las mujeres están más dispuestas a estudiar unos meses en el exterior (8,3%) durante su época de formación que los hombres (5,9%).
El principal factor por el que la gente se traslada a Francia y España es la calidad de vida. Si van a Italia, es por la pareja o la familia. Y las personas que se mueven a Alemania o Gran Bretaña lo hacen por trabajo o estudios, constató el sondeo.
El estudio también señala que Italia y España atraen a la mayor cantidad de jubilados y añade que las personas que buscan una vida poslaboral en otro país tienden a alejarse de las grandes ciudades para asentarse en áreas rurales.
Por el contrario, los europeos que se mudan a otro país para trabajar tienden a dejar áreas rurales y residir en grandes centros urbanos.
En cuanto al perfil de este 2% de europeos que deciden fijar su residencia en otro país europeo distinto al del país de origen, el estudio demuestra que la mitad de ellos ya ha vivido fuera un tiempo, en su mayoría como consecuencia de las becas europeas Erasmus o Sócrates, que cada año dan la oportunidad a miles de estudiantes universitarios de ampliar sus estudios en otro país europeo.
Los países que más personas atraen son Alemania, donde hay 1.750.000 ciudadanos de otros países de la UE, Inglaterra (1.268.000) y Francia (un poco menos que Inglaterra).
Los alemanes y los británicos se suelen rodear en España sobre todo de conocidos de sus países de origen. A los franceses es a los que más fácil les resulta hacer amistades en sus nuevos lugares de residencia.
La migración a Alemania está dominada por trabajos manuales, mientras que aquellos que se trasladan a Gran Bretaña tienden a ser profesionales, especialmente de los sectores financiero, inmobiliario y de seguros. Aquellos que viven en otro país de la UE son políticamente más activos que la población en general y tienden más a la izquierda en sus ideas, señala el informe.
Están interesados en las políticas de su país de residencia, sostiene el estudio, que añadió que los ciudadanos de la UE que vivieron fuera de su país de origen creen que sentirse europeo es perfectamente compatible con su apego a los dos, tanto su país de origen como su país de residencia.
El estudio forma parte de una iniciativa de la UE para impulsar la movilidad de trabajadores entre los 25 países que conforman el bloque.
Los investigadores analizaron la situación de 5000 ciudadanos de la UE que se mudaron a Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia o España.



