El caos por la crisis migratoria se trasladó a Hungría, que busca evitar el flujo a Alemania
Presionadas para contener el avance de cientos de personas en la UE, las autoridades impidieron que abordaran trenes con destino a otros países
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BUDAPEST.- El foco de tensión de la crisis migratoria europea se trasladó ayer a Hungría, con tumultos y choques luego de que las autoridades locales impidieron embarcar en trenes a cientos de personas que buscaban viajar a Alemania y Austria como destino final tras un azaroso recorrido desde África y Medio Oriente.
En momentos en que las leyes de asilo de la Unión Europa (UE) están al borde del colapso por una oleada migratoria sin precedente, el cierre inesperado del acceso a los trenes desató una airada protesta de los inmigrantes. Cientos de personas se arremolinaron en la estación de Keleti, en Budapest, mientras agitaban sus pasajes y abucheaban a la policía al grito de "¡Alemania! ¡Alemania!".
Las autoridades húngaras habían cerrado sin aviso la estación ferroviaria, que más tarde fue reabierta para otros pasajeros, pero con la prohibición de entrada a los inmigrantes. Unos 100 policías enviados a vigilar la estación obligaron a salir a los grupos de refugiados que estaban en el interior esperando la salida de sus trenes.
La decisión de prohibir que los inmigrantes abordaran los vagones con destino a otros países de Europa fue un cambio de orden respecto del día anterior, cuando Hungría permitió que trenes repletos de indocumentados salieran sin problemas hacia Alemania.
"Me vendieron un pasaje y no me dejan usarlo, y ahora tampoco me devuelven el dinero", dijo Anas, un inmigrante sirio, que se hacía eco de la demanda de muchos refugiados de que al menos les devolvieran el importe del boleto.
"Ayer nos dieron esperanzas y hoy vuelven a cerrar la estación", se lamentó Ahmed, un iraquí que intentaba llegar con un hermano y una hermana a la ciudad de Hamburgo, donde tiene familiares. "Les preguntamos a los taxistas cuánto nos costaría ir hasta la frontera con Austria y nos pidieron 500 euros, pero no tenemos ese dinero."
Hungría se encuentra en una importante ruta de tránsito terrestre desde Medio Oriente y África a través de Grecia y los Balcanes hacia Alemania. Según el gobierno húngaro, con las nuevas restricciones de viaje sólo cumple con sus compromisos con el resto del bloque, como no permitir que personas de terceros países sin visado accedan a transportes internacionales.
Las llegadas diarias de inmigrantes a través de la frontera con Serbia, donde se levantó una primera valla de alambre de púas, se sitúa entre las 1000 y las 3000 personas. Sólo este año más de 140.000 personas cruzaron de Serbia a Hungría.
Los líderes europeos quieren que la UE se ocupe de organizar este flujo sin precedente, ayude a separar a los solicitantes de asilo (refugiados de guerra) de los llamados inmigrantes económicos que pueden ser devueltos a sus países y comparta la carga de aceptarlos en todo el bloque de 28 naciones.
La presión también se volcó directamente sobre Hungría. Austria, por ejemplo, protestó por la llegada de 3650 inmigrantes anteayer a la estación de Westbahnhof, procedentes de Hungría. La mayoría continuó viaje a Alemania. "Permitirles embarcar a Budapest y ver cómo parten al país vecino [por Austria] no es política", se quejó el canciller austríaco, Werner Faymann.
Registro
El canciller húngaro, Peter Szijarto, dijo por su parte que su país registrará a todos los recién llegados y que devolverá a los inmigrantes económicos. "Tenemos la intención de registrar a todos los inmigrantes, independientemente del hecho de que no somos el primer país miembro en el que entren", indicó.
Una gran parte de los refugiados llegados a Hungría huyen de la violencia en países como Siria, Irak o Afganistán. También hay personas procedentes de otros países, como Paquistán y Bangladesh, que esperan encontrar una vida mejor.
Y si hiciera falta más para cumplir con expectativas propias y de otros países del bloque europeo, Hungría también estaría dispuesta a militarizar su frontera. El ministro de Defensa, Csaba Hende, reiteró ayer en el Parlamento que de ser necesario el ejército podría enviar unos 3500 efectivos a su frontera para ayudar a la policía.
El uso de tropas se debatirá esta semana en el Parlamento y podría entrar en vigor desde el 15 de septiembre. También se discutirá la imposición de altas penas por cruzar las fronteras de manera ilegal.
La perspectiva es que habrá más inmigrantes presionando sobre las fronteras de los miembros más ricos de la UE desde el trampolín de Grecia. En la isla de Lesbos, más de 15.000 personas aguardan poder continuar el viaje hacia el oeste y el norte de Europa, y todos los días llegan otros cientos.
Agencias EFE, DPA, AP y Reuters
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