El Dalai Lama acusó a China de convertir al Tíbet en un infierno
A 50 años del frustrado levantamiento contra el gobierno comunista que llevó al líder espiritual al exilio, la máxima autoridad del budismo tibetano reiteró su reivindicación de una autonomía; manifestaciones en todo el mundo
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El Dalai Lama acusó a China de haber convertido al Tíbet en un "infierno" y de haber matado a "cientos de miles de tibetanos", al cumplirse el 50 de aniversario de la insurrección que llevó al líder espiritual a exiliarse y a Pekín a reforzar la seguridad.
Mientras las autoridades chinas desplegaban masivas fuerzas de seguridad en toda la meseta tibetana para prevenir protestas, el Dalai Lama volvió a reiterar su reivindicación de una "autonomía significativa" para su país natal desde su exilio en Dharamsala, en el norte de India.
En un discurso pronunciado en un templo del Himalaya indio, el Premio Nobel de la Paz afirmó que "estos últimos 50 años han sido de sufrimiento y destrucciones para el territorio y el pueblo del Tíbet".
"Una vez ocupado Tíbet, el gobierno comunista chino ha realizado allí toda una serie de campañas de violencias y represión. Los tibetanos han vivido literalmente un infierno en la Tierra", acusó el líder del budismo tibetano.
"Los tibetanos de Tíbet viven permanente atemorizados: su religión, cultura, lengua e indentidad está amenazadas de desaparición. Son considerados como criminales que sólo merecen la muerte", subrayó.
"Nosotros, los tibetanos, estamos buscando una autonomía legítima y significativa que nos permitiría vivir en el marco de la República Popular de China", afirmó el Dalai Lama, de 73 años.
"No me cabe ninguna duda: la justicia prevalecerá en la causa tibetana", afirmó, llamando de nuevo de cierta ambivalencia a los tibetanos, a los que pidió "esperar todo lo mejor y prepararse para lo peor".
Respuesta china. Por su parte, el Gobierno chino declaró que esas afirmaciones son falsas. "El grupo del Dalai Lama confunde el bien y el mal, difunde rumores", señaló un portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Ma Zhaoxu.
El funcionario aprovechó la ocasión para pedir al Congreso estadounidense que rechace un proyecto de resolución de apoyo al Tíbet.
Protestas. Miles de seguidores del budismo tibetano y exiliados protagonizaron distintas manifestaciones en todo el mundo para celebrar el fallido levantamiento del 10 de marzo de 1959 contra la ocupación de las tropas chinas comunistas, que habían llegado a la región en 1950.
La protesta de entonces, que finalizó con la huida del décimo cuarto Dalai Lama a pie a través de los montes Himalaya hasta su actual exilio en Dharamsala, se recuerda cada año con intentos de manifestaciones en la región, que el año pasado fueron de una gran violencia, con intervención militar china y un número de muertos no contrastado.
Aunque Pekín asegura que la región está estabilizada, el Tíbet sigue cerrado a observadores internacionales desde hace un año y en los últimos días ha aumentado la presencia militar, según denuncian ONG internacionales con informadores en la zona.
Hubo marchas en Katmandú, Canberra, Nepal, y en Suiza, unos 120 edificios oficiales amanecieron con una bandera tibetana.





