El divorcio que posibilitó la llegada al trono de Isabel II habría sido una farsa

Eduardo, duque de Windsor y Wallis Simpson.
Eduardo, duque de Windsor y Wallis Simpson. Crédito: El Español.
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23 de diciembre de 2019  • 18:54

Más de 80 años pasaron del suceso que allanó el camino para la llegada al trono de la reina Isabel II del Reino Unido. Se trató de la abdicación del rey Eduardo VIII, en la que fue clave un divorcio que traccionó para cambiar el rumbo de la monarquía británica.

Abdicación

El rey Jorge V murió en 1936 y automáticamente el trono pasó a manos de su hijo mayor Eduardo. Pero este tenía otras prioridades. Ese mismo año, el sucesor de la Casa de Windsor generó una crisis institucional al proponerle matrimonio a la socialité estadounidense Wallis Simpson.

El problema era que ella era dos veces divorciada y el gobierno británico no iba a tolerar esta unión. Eduardo optó por su amor y renunció al trono, en favor de su hermano Alberto, quien se convirtió en rey, tomando el nombre de Jorge VI.

El segundo divorcio de Wallis Simpson

Un informe revelador escrito por Robert Egerton, uno de los abogados de Wallis Simpson, puso la lupa sobre el segundo divorcio de la estadounidense, que tuvo lugar en 1936, unos meses antes de la abdicación de su amante, el rey Eduardo VIII.

El documento de 47 páginas que fue hecho público por el diario The Guardian afirma que la demanda de divorcio por adulterio presentada por Simpson fue "una farsa". En ella, la mujer acusaba a su segundo marido de haberla engañado con una amiga suya de la infancia. Al tiempo que afirmaba haberle sido fiel (lo que también resultaba altamente dudoso).

Egerton era un experto en organizar separaciones que se adecuaran al estricto régimen de divorcios de la época. Lo único que tenía que hacer era conseguir (o producir) las pruebas de la infidelidad de Ernest Simpson, esposo de Wallis.

El informe

Según relató el abogado, en ese momento trabajaba para la firma Theodore Goddard & Co, que representaba a la joven estadounidense. Fue enviado al Hotel de París, sobre el Támesis, en Berkshire, en donde le dijeron que se había hospedado el Sr. Wallis.

Allí se encontró con que el personal del hotel se negaba a aportar los datos necesarios, debido a su política de total discreción. Esto puso en aprietos el caso. Pero la firma puso a más hombres a trabajar en el asunto.

Otro abogado de nombre Barron consiguió la lista de trabajadores del hotel, y a partir de ahí, la firma se hizo con las declaraciones de un portero y dos camareros, que aseguraban haber visto al Sr. Simpson con una mujer que no era su esposa.

Gracias a la cooperación de estas tres personas, el juez del caso Anthony Hawke, concedió el divorcio aunque, según aseguró Egerton, pareció darse cuenta que se trataba de una farsa judicial. También según el relato del abogado, la firma se hizo cargo de las indemnizaciones de los trabajadores, que fueron inmediatamente despedidos del hotel.

Lo que pasó de ahí en adelante es historia conocida. Jorge VI reinó por 25 años. Tras su muerte en 1952, le sucedió en el trono su hija Isabel, quien se convertiría en la monarca más longeva en la historia de la monarquía británica.

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