El dolor de los fieles en la Plaza San Pedro y el emotivo repique de campanas de las iglesias de Roma
Muchos creyentes se acercaron al Vaticano tras conocer la noticia del a muerte del Papa
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ROMA.- “Es un gran papa el que se fue”, señaló, aún conmocionado, Fabio Malvesi que, como muchos otros fieles, acudió este lunes a la plaza de San Pedro del Vaticano desde que se anunció la muerte a los 88 años del papa Francisco.
El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, anunció que “el traslado del cuerpo del Santo Padre a la Basílica Vaticana para el homenaje de todos los fieles podría tener lugar la mañana del miércoles 23 de abril de 2025 , según las modalidades que se establecerán y comunicarán mañana, después de la primera Congregación de Cardenales“.
Pero este lunes de Pascua, durante una festividad religiosa extremadamente importante y día feriado en Italia, y muchos romanos habían previsto pasar por el Vaticano y se toparon con la sorpresa del fallecimiento.
“Estaba aquí por casualidad, escuché la noticia en un programa de radio, es un gran papa el que se fue, cambió muchas cosas, rompió barreras, era una gran persona, simple”, consideró Malvesi, de 66 años, dando nervioso caladas a un cigarrillo.
Habían viajado desde todos los rincones del mundo y se agolpaban en la plaza de San Pedro para escuchar al Papa hacer un llamamiento a la paz en Pascua. Un día después, el Sumo Pontífice había muerto.
Los turistas y peregrinos que acudieron en masa a Roma para la Semana Santa quedaron aturdidos por la noticia de la muerte de Francisco, la mañana después de que viajó en su papamóvil descubierto entre la multitud que vitoreaba “¡Viva el Papa!” en el día más sagrado de la cristiandad.

El padre Bachai, un sacerdote jubilado de Estados Unidos que había llegado a Roma para la Semana Santa, comparó el dolor de enterarse de la repentina muerte del Papa con un golpe. “Ayer apareció en público, parecía sano. Me quedé muy sorprendido, y triste, por supuesto”, dijo.
Sue Rak, de visita en Roma desde Ghana con su marido y su hijo, dijo que creía que Francisco “quería encontrarse con Dios”. “Que descanse en paz. Lo ha hecho bien en el mundo”, dijo. “Quería proteger a los débiles”.
Un ambiente de luto se extendía poco a poco por la plaza a medida que la noticia calaba entre los turistas y los romanos que habían estado disfrutando de unas vacaciones de Lunes Santo en un día soleado. A mediodía, las campanas de San Pedro repicaron en señal de duelo y un silencio se apoderó de la multitud.
“Es algo que te golpea de verdad”, dijo Emanuela Tinari, que es de Roma y estaba con su novio Gianmarco Omiccioli. “Fue un Papa que acercó a tanta gente a la Iglesia”.
Frank Lavis Tourneta, que estaba de visita desde la isla francesa de Córcega, dijo que le conmovía encontrarse en Roma el día de la muerte del Santo Padre. “Veo como un signo de la religión cristiana que el Papa Francisco haya muerto hoy y se haya ido al cielo. Creo que es un signo fuerte para la fe cristiana hoy”.
Varios equipos de televisión habían empezado a colocar cámaras y focos en la gran plaza bordeada por la famosa columnata de Bernini, dominada por la impotente silueta de la Basílica de San Pedro.
Más allá, unos policías hablan sobre el dispositivo de seguridad que habrá que poner en marcha frente a la llegada de fieles.
Tal como se ve en la trasmisión oficial de Vatican News, cientos de personas ya se están acercando a la Basílica para despedirse del Santo Padre y rendirle homenaje.
Al borde de las lágrimas, Cristina Borsetto no pudo evitar relacionar al papa Francisco, elegido en 2013, y a su hijo pequeño, que nació ese año.
“Es un momento difícil para nosotros los cristianos, aún más para nuestra familia, pues me recuerda el nacimiento de mi hijo”, explicó la mujer, una ama de casa que vino a Roma desde Padua, en el norte de Italia, para pasar la Pascua.
“Es un papa que siempre fue de una extrema espontaneidad y simplicidad [...] Representaba a Dios, la autoridad suprema de la Iglesia, pero no estaba demasiado alejado de la gente común”, recuerda.
Cuando las campanas empezaron a repicar a partir de las 10.35 en todas las iglesias de Roma, dos parejas de turistas francesas tuvieron la sensación de estar viviendo “un momento histórico”.
“Fue raro, fueron unos romanos los que nos lo anunciaron, estaban tristes, compartimos su tristeza, sin que nosotros seamos tampoco muy creyentes”, contó Pascale Girard, de 57 años.
“Era un papa cercano a la gente, quizá un poco más con los pobres. Venía de América Latina y, en ese sentido, rompió con Benedicto [XVI, su predecesor alemán]. Nos parecía que era un Papa humano, moderno”, insiste.
En este año de Jubileo, un “año santo” que sucede cada cuarto de siglo, peregrinos de todo el mundo viajan a Roma, y este lunes no es ninguna excepción: hay miles, entre italianos, sudamericanos, filipinos... dirigiéndose a San Pedro.
Los van orientando equipos de voluntarios, reconocibles por sus petos verdes, como el venezolano Royben Noris, incapaz de ocultar su tristeza.
“Quedamos todos asombrados realmente porque ayer se le vio en plaza San Pedro, hizo el recorrido completo por toda la plaza sin asistencia ni oxígeno”, comenta el hombre de 33 años.
“Fue de gran alegría para todos verlo nuevamente en la plaza, recorriendo la plaza, y bueno, su fallecimiento hoy es bastante sorpresivo porque, bueno, lo vimos ayer bastante bien”, añade Noris, demasiado emocionado como para seguir hablando.
Agencias AFP y Reuters
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