
El Elefante del Bernini, dañado por vándalos en Roma
Le arrancaron un colmillo; será objeto de una restauración relámpago
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ROMA.- Una vez más, el vandalismo golpea a la “ciudad eterna”. Esta vez, la víctima fue la famosa estatua del Elefante de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680), uno de los tesoros artísticos del centro histórico de esta capital, que esta madrugada apareció sin un colmillo, según notaron unas turistas españolas que enseguida avisaron a la policía.
Por suerte, el pedazo de colmillo arrancado fue hallado en el piso, a los pies del “elefantino”, como también es llamada la estatua de mármol sobre la que se apoya un obelisco. Esta se encuentra a metros del Pantheon, en la Plaza de la Minerva, frente a la Iglesia y al hotel homónimo, donde durmió el general José de San Martín, como recuerda una placa. La obra será objeto de una restauración relámpago, según el diario La Repubblica.
Se buscan ahora testigos del acto vándalico, así como las imágenes de la cámaras de seguridad de negocios y edificios del área, para dar con los autores del desastre.
“Es un hecho gravísimo, la enésima destrucción de nuestros monumentos más importantes”, comentó Nathalie Naim, consejera municipal, que en Facebook lamentó que si bien se ha recuperado el colmillo del “elefantito” se trata de un daño irreversible, como el que tuvo en su momento la famosa “Barcaccia” de la Plaza de España, también realizada por Bernini junto a su padre, Pietro, dañada por barrabravas holandeses en febrero de 2015.
Pero hay otras antecedentes de capolavoros del Bernini, artista emblemático del barroco romano, dañados. El Corriere della Sera recordó, por ejemplo, que en 1997 también sufrió lesiones la famosa Fuente de los Cuatro Ríos de la Plaza Navona, cuando un hombre tuvo la mala idea de usar uno de los monstruos marinos del monumento como trampolín para zambullirse.
Fue el papa Alejandro VII, en la segunda mitad del Seiscientos, quien comisionó el proyecto de la estatua, que debía sumarse a un obelisco egipcio del VI siglo antes de Cristo. Bernini presentó diez dibujos y el pontífice, que quería un monumento a la Divina Sabiduría, eligió el elefantito, que representaba la fuerza. La leyenda cuenta que un padre dominico del convento adyacente a la Iglesia de Santa María sopra Minerva, que se levanta en el lugar, también presentó un proyecto, pero fue rechazado. Enojado, el padre dominico criticó al de Bernini, que luego, se vengó en forma indirecta, pero eterna: hizo que el elefantito tuviera el trasero apuntando hacia el convento...
