
El enigma de la Rusia blanca
Por Narciso Binayán Carmona
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Pocas noticias suscitaron tantos y tan variados comentarios en Occidente como la decisión de los presidentes de Rusia, Boris Yeltsin, y de Bielorrusia, Aleksander Lukashenko, de formar una "mancomunidad de repúblicas soberanas" (no confundir con la Comunidad de Estados Independientes) el 2 de abril de 1996.
Fue muy significativa la presencia del patriarca Alexis II, "de Todas las Rusias" y su palabra: "Dos pueblos hermanos después de una breve y triste separación dan pasos para unirse. La corriente volvió a sus fuentes históricas".
Los analistas políticos occidentales sugirieron entonces un eventual resurgimiento de la URSS. Bielorrusia ("Rusia blanca") es uno de los países más desconocidos de Europa. Fue dominada y fuertemente influida por sus vecinos más poderosos y estuvo a punto de quedar totalmente sumergida. En las épocas soviética y zarista fue la más rusificada.
No a una tercera Rusia
Rodeada por los ríos Dvina, Dnieper y Niemen y al Sur por los pantanos del Prioet, tiene algo menos de 11 millones de habitantes eslavos y ortodoxos. Se gestó en los confusos siglos de la historia eslava oriental a partir de tres de sus 12 tribus y de varios principados regidos por monarcas de origen escandinavo. Tironeada entre Lituania y Ucrania (es decir, los principados de Kiev y de Galitzia), trata de definirse a partir del principado de Polozk, fundado hace mil años. La fuerte conexión con Lituania, cuando ésta era poderosísima, fue un factor importante en la diferenciación de Bielorrusia con Rusia y con Ucrania. Conoció la cruel presencia de los mongoles: en 1505, el khan de Crimea, Mengli Girai, arrasó las ciudades de Minsk, Polotzk y Wibesk.
En este proceso la nobleza perdió su nacionalidad y se "lituanizó" primero para "polonizarse" después. El caso de los príncipes Radziwill, estirpe casi real de la nobleza polaca pero de origen bielorruso, es -quizá- el más representativo. Más curioso es el de los orlyk , que terminaron en Francia y de los que, perdida la "k", viene el nombre Orly, el aeropuerto de París.
El país quedó sin clase dirigente. Aparecieron entonces los cosacos bielorrusos, rebeliones campesinas y una sucesión de guerras, ya con intervención de Moscú. Allí surgió el primer plan de una Bielorrusia cosaca independiente propuesta por K. Paklonski, noble ortodoxo, pero la pésima situación estratégica del país lo hizo imposible. En la lucha entre la Pequeña Rusia (Ucrania) o la Grande (Rusia) "no había lugar para una tercera" y fracasó. Incorporada luego al reino polaco-lituano, Bielorrusia terminó anexada en su totalidad en 1795.
Pueblo sin clase media, excepto por una diminuta burguesía en sus ciudades, la numerosa y activa comunidad judía (10% en total en 1939) tuvo, en cierto modo, ese papel a nivel modestísimo e incluso fue mayoría en algunas ciudades importantes, como Brest-Litovsk, Grodno y Minsk.
El pintor Marc Chagall nació en Vitebsk, y la estudiosa judeoargentina María Rosa Lida de Malkiel traía su apellido de la pequeña ciudad de Lida. Los nazis aniquilaron a esa comunidad que, reconstruida después, emigró en su mayoría a Israel.
El moderno nacionalismo bielorruso nació, como el ucraniano, como reacción al centralismo ruso. Nicolás I prohibió el nombre Bielorrusia (1840) y su hijo Alejandro II proscribió el idioma. Los bielorrusos siguieron en general las huellas de los ucranianos y colaboraron con ellos. Fue decisivo el escritor Y. Kupala, gran dirigente del movimiento patriótico. Con la revolución se organizó en Minsk el Consejo Nacional Bielorruso (marzo de 1917) que pidió autonomía (diciembre) y declaró la independencia (marzo de 1918). En 1919 se confederó con Rusia (pre-urss).
La resistencia de los campesinos al comunismo fue extrema y la represión, feroz. En Kuropaty, suburbio de Minsk, se han encontrado tumbas colectivas del terror estalinista (1933-1938). Zenón Ozniak, arqueólogo y político, calculó que hay allí más de 300.000 cuerpos.
En lo económico hay un abismo: Rusia se abrió a la economía de mercado. Gran parte de ella está en manos privadas. En Bielorrusia no ha cambiado nada. Trabajaba mucho con el armado, fabricación de maquinarias y electrónica, pero le faltan materias primas. Debe importar todavía más: producía armamentos y hoy no tiene pedidos. Produce un tercio de lo que producía en 1991. Necesita de grandes capitales, pero no es Rusia la que puede darlos (ahora han entrado en cambio capitales mafiosos). Ha perdido 3000 millones de dólares anuales del ingreso por tránsito de mercaderías y 2000 millones anuales al haber arrendado a Rusia su industria petroquímica.
El Frente Popular (democrático), presidido por Ozniak, se opone a la unión y ha habido manifestaciones de hasta 40.000 personas, jóvenes en especial, expresándose en contra.
Las encuestas indican que la unión tiene un apoyo del 51,5%. Y está en contra el 32,4%, pero si ello implica la pérdida de soberanía, el apoyo baja al 35% y la posición sube al 45,4 por ciento.
De avanzarse en ese camino, no se descarta una guerra civil. La unión fue considerada como una salida desesperada por parte de Lukashenko y como una jugada política interna de Yeltsin frente al PC y a los nacionalistas nostálgicos de la Gran Rusia. Ozniak dijo: "Esto es como la unión de un elefante con una perdiz".



