El éxito de Díaz Ayuso en Madrid acelera el desconfinamiento en España
La capital fue una de las pocas autonomías que privilegiaron la economía y prefirieron limitar al mínimo las restricciones
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MADRID.- La trascendencia de las elecciones en la Comunidad de Madrid ha condicionado el debate sobre el proceso de desescalada de las restricciones derivadas de la lucha contra la Covid. Para no perjudicar sus aspiraciones en los comicios, el presidente Pedro Sánchez eludió el debate sobre la renovación del estado de alarma, decretado hace medio año y que termina el próximo domingo. Sánchez declaró que no pretendía prolongarlo, pero muchos creían que lo acabaría haciendo pasadas las elecciones. Pero el éxito electoral de Isabel Díaz Ayuso, alejó definitivamente ese escenario.
Desde que Sánchez externalizó la gestión de la pandemia tras la primera ola, han aparecido divergencias entre las diversas autonomías. Madrid abanderaba las pocas que privilegiaban la economía y preferían limitar al mínimo las restricciones –no cerró la hostelería, y el toque de queda era a las 23–. “No pienso cerrar Madrid porque no hay ningún motivo, porque no me da la gana y porque nadie me chantajea”, llegó a proclamar la presidenta madrileña con el descaro que la caracteriza. Y las urnas le han dado la razón.
En cambio, el País Vasco o la Comunidad Valenciana apostaron por las medidas más estrictas, y han solicitado sin éxito al Gobierno central una renovación del Estado de alarma que permitiera prorrogar automáticamente medidas como el toque de queda, una cifra máxima en las reuniones, o los cierres perimetrales. A partir del lunes, cada autonomía tendrá libertad absoluta para decidir sus medidas restrictivas, pero estas deberán contar con el aval judicial, lo que puede provocar un cierto caos jurídico, como ya sucedió el pasado verano, pues los criterios de los jueces no están unificados en todo el territorio.
Actualmente, España parece tener la pandemia de Covid-19 bajo control, si bien se encuentra lejos de su erradicación. Desde hace semanas, la media de infecciones se halla estancada por debajo de los 10.000 casos diarios, y la incidencia actual es de 213 casos por cada 100.000 habitantes. No obstante, la cifra de muertos presenta una clara curva descendente, probablemente, a causa de la aceleración de la vacunación entre los ancianos. Más de un 25% de la población ya recibió su primera dosis de la vacuna, y un 11% las dos. El Gobierno espera haber vacunado al 70% de la población antes del fin del verano.
La polémica sobre el modelo de Madrid
La gestión de la pandemia de Madrid suscitó una gran polémica entre expertos y la ciudadanía. Durante la Semana Santa, las imágenes de hordas de jóvenes europeos borrachos berreando en el centro de Madrid, sin barbijo ni distancia de seguridad, fueron mal acogidas entre aquellos que no podían viajar dentro de la península para visitar a sus familiares.
El pasado fin de semana, la presencia de los turistas franceses e italianos era mucho menor. “Los hay, pero nada que ver con lo habitual. Quizás son un 5% o un 10% de mis clientes”, confiesa Sergio Pérez, un argentino que regenta desde hace más de dos décadas un bar en el elegante barrio de Salamanca. “Nosotros aplicamos a rajatabla las restricciones por mesa, no servimos en la barra. Pero aquí la policía no controla como en otros barrios, quizás porque es una zona pepera”, añade.
Tanto empleados como empresarios de la hostelería madrileños han agradecido a Díaz Ayuso sus políticas de salud. Algunos han bautizado cócteles o platos con su nombre o han colgado sus pósters en las paredes. “Ella ha salvado el sector, a diferencia de otras zonas de España que han cerrado”, sentencia Joaquín Rodríguez, un camarero de un restaurante del centro que era votante del PSOE, pero esta vez escogió la papeleta del PP. En total, el sector da empleo a unas 200.000 personas en la capital y sus suburbios.
Según Arturo, un librero de largas barbas blancas y unas lentes perfectamente redondas, el influjo de la flamante presidenta va más allá de la hostelería. “Conozco algunos comerciantes del barrio de la Latina que antes votaban a la izquierda y ahora lo harán por Ayuso por sus medidas laxas”, comenta en un tono apesadumbrado que deja entrever cuáles son sus simpatías.
La controversia sobre la política anti-pandemia de la capital no gira solo en torno a la dicotomía entre economía y salud, sino también a la propia medición de infecciones y muertes. El propio presidente Sánchez llegó a insinuar que el Gobierno madrileño falseaba sus datos, pues solía añadir a su recuento diario algunos contagios varios días o incluso semanas después de haberse producido.
A pesar de que Díaz Ayuso no se cansó de decir durante la campaña que Madrid se situaba en la media estatal de mortalidad, la realidad es que fue la quinta comunidad más afectada. Ahora bien, sus datos no son mucho peores que los de regiones que aplicaron medidas mucho más restrictivas. Los epidemiólogos no han encontrado todavía el porqué de esta contradicción. Hasta cierto punto, el coronavirus continúa siendo un desconocido 16 meses después de cambiar la vida del mundo entero.
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