
El fantasma de los dos atentados terroristas
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Las relaciones entre la Argentina y Siria dieron lugar a llamativos altos y bajos durante los 10 años del gobierno de Carlos Menem.
Por un lado, Menem atribuyó una particular importancia a anudar lazos con el país de sus ancestros familiares (su padre era oriundo de la ciudad siria de Yabrud). Por el otro, los trágicos atentados terroristas contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA abrieron considerables sospechas sobre las eventuales vinculaciones sirias con ambos hechos.
Si bien los dos ataques siguen aún envueltos en numerosas incertidumbres, la denominada pista siria siempre hizo hincapié en los numerosos antecedentes de participación de expertos sirios en atentados con coches bomba en Europa y en Medio Oriente desde los años 70 y 80, así como en las supuestas vinculaciones sobre tráfico de armas con el vendedor Monzer al Kassar, de origen sirio y que había obtenido misteriosamente documentos argentinos.
Una investigación periodística del diario Río Negro, por ejemplo, mencionó una reunión que habría ocurrido en Yabrud, en 1988, entre Menem, Al Kassar y el vicepresidente sirio. Según esa información, Menem había hecho allí "sorprendentes promesas que no cumplió" cuando alcanzó la Presidencia.
Ya como presidente, Menem siempre manifestó su interés por visitar la patria de sus mayores. Pero el apoyo dado por Menem a la coalición occidental en la Guerra del Golfo, en 1991, enfrió las relaciones argentinas con el Medio Oriente árabe, aun si el gobierno sirio estaba también enfrentado con su vecino Irak.
Si los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA fueron una represalia contra la participación argentina en la Guerra del Golfo es una hipótesis aún no comprobada. Si participaron en esos ataques elementos sirios, oficiales u oficiosos, también es otra hipótesis abierta y sin evidencias concretas.
Pero, en cualquier caso, las relaciones bilaterales se vieron oscurecidas por esos hechos y ello obligó a un arduo trabajo diplomático para que Menem pudiera, por fin, visitar oficialmente Siria en 1994.
La visita transcurrió por carriles formalmente amistosos, pero sin la calidez o la espectacularidad que Menem hubiera imaginado antes de los graves ataques sufridos por la Argentina.
Tanto el hermetismo que siempre rodeó a los 30 años de Assad en el poder como las misteriosas relaciones familiares, amistosas o políticas tejidas entre allegados y familiares a Menem con ciudadanos sirios permiten suponer que muchos datos ocultos pueden brindar nuevas revelaciones con el paso del tiempo.



