El Frente Nacional se consolida como un actor clave en Francia
En las departamentales no fue la primera fuerza, pero obtuvo su mayor caudal de votos histórico
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PARÍS. - El Frente Nacional (FN) de extrema derecha, que dirige Marine Le Pen, fracasó en su intento de convertirse en la primera fuerza política de Francia. Pero, de todos modos, obtuvo el mejor caudal de su historia en la primera vuelta de las elecciones departamentales de ayer en Francia.
Contrariamente a las previsiones de las encuestas, que le atribuían 32 a 35% de los votos, el FN reunió 25,9%. Aunque ese caudal es superior al 25% que totalizó en las elecciones europeas de mayo pasado, al parecer resultó penalizado por la fuerte movilización del electorado: el ausentismo fue de solo 48,2%.
El principal beneficiario de ese fenómeno fue la Unión para una Mayoría Popular (UMP): en su primera elección desde que fue elegido líder de la coalición de derecha, el ex presidente Nicolas Sarkozy obtuvo una victoria concluyente al ubicarse en primer lugar con 31% de los votos. Añadiendo el aporte de los centristas del UDI y de otros grupos aliados, el bloque de derecha totalizaría 34,2%, según datos del ministerio del Interior sobre 70% de los votos escrutados.
El entusiasmo -relativo- de los electores también favoreció al Partido Socialista (PS) del presidente François Hollande, que en forma individual tendría 19,5%, pero sumando al Partido Radical de Izquierda (PRG) y algunos aliados menores llegaría a 27,9%. Si a esas cifras se adicionan otras fuerzas ideológicamente cercanas, como el Frente de Izquierda (FG) y los ecologistas, totalizaría 37% de los sufragios.
Todas esas cifras, conocidas poco antes de medianoche, son provisorias, pero constituyen una clara radiografía del equilibrio político del país.
La consecuencia más importante de la primera vuelta es que consolida al FN como componente político clave -con un cuarto de los electores- y ratifica la tripolaridad de fuerzas, que había desaparecido desde el eclipse del Partido Comunista a partir de los años 90. Esos tres grandes partidos se proclamaron satisfechos con los resultados. Mirados desde ángulos diferentes, tanto la UMP como el FN tienen razón para presentarlos como una victoria. Sarkozy se declaró satisfecho con esos resultados que prefiguran, dijo, un desplazamiento "masivo de los electores a favor de la derecha y del centro". Le Pen, por su parte, tuvo incluso la audacia de pedir la renuncia del primer ministro Manuel Valls.
Forzando la interpretación, el PS puede argumentar que -en medio de la crisis y de una severa política de austeridad que penaliza la popularidad del gobierno-, el partido del presidente Hollande obtuvo un "resultado honorable", según Valls. "Resistió mejor de lo esperado", dijo por su parte Carlos da Silva, vocero oficial del PS. "Los otros partidos de izquierda tienen que comprender que hemos entrado en una fase de tripartidismo y que, por lo tanto, será necesario unirse", insistió.
Después de este recuento globular, la verdadera elección se definirá en el ballottage del próximo domingo. La preparación de esa ronda decisiva abrió precisamente un abanico de posibilidades sobre los juegos de alianza que pueden gravitar ulteriormente en la política francesa.
Valls, que identificó al FN como principal enemigo de la democracia, apeló clara y enérgicamente a "asegurar la elección del candidato republicano, de derecha o de izquierda, cuando se encuentre solo frente a la extrema derecha". Esa práctica conocida como "desistimiento republicano", tradicional en la política francesa, fue desechada por Nicolas Sarkozy. El ex presidente apeló a no votar "ni por el Frente Nacional ni por la izquierda en los departamento donde los candidatos de la UMP resulten eliminados".
La estrategia de ni-ni era impugnada por Sarkozy y una parte de los líderes partidarios, hostiles a toda forma de pactos o complicidades con el FN. Pero, sometida al buró político de la UMP a principios de febrero, finalmente prevaleció por escasa mayoría. Ese resultado constituyó una derrota para el ex presidente. Anoche, sin embargo, la defendió ante las cámaras de televisión aparentemente con toda convicción.
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