El hombre que no iba a ser presidente
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ASUNCION (De una enviada especial).- Por esas ironías del destino, le tocó ser presidente del Paraguay.
Hace un año, el ingeniero Raúl Cubas Grau no habría imaginado que hoy llegaría a sus manos el bastón de mando presidencial. En todo caso, podía haber imaginado jurar por algo mucho más protocolar e insípido: la vicepresidencia, cargo que su amigo, el ex general Lino Oviedo, entonces le había ofrecido.
La idea comenzó a rondarlo sólo en abril último, cuando la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena a 10 años de prisión contra Oviedo por su intento de golpe de abril del ´96. Al quedar éste inhabilitado, Cubas Grau se vio obligado a suplantarlo como candidato presidencial del gobernante Partido Colorado. Y en las elecciones generales del 10 de mayo último se llevó todos aquellos votos que la mayoría de los paraguayos depositó en las urnas pensando en su líder encarcelado, el populista Lino Oviedo.
Cubas Grau tiene 54 años, muy poco carisma y, también, escasa experiencia política: en su currículum figuran 15 días como ministro de Hacienda, cargo al que renunció tras la crisis de abril de 1996 por su amistad con Oviedo, y el papel de secretario ejecutivo de la Secretaría Técnica de Planificación Económica y Social de la presidencia, entre 1994 y 1996.
Antes, este ingeniero electricista que terminó sus estudios en 1967 en la Universidad Católica de Río de Janeiro se dedicó a la actividad privada, al frente de sus empresas de construcción.
Sus detractores lo vinculan con los denominados "barones de Itaipú", el grupo de empresarios contratistas del Estado en la construcción de la represa homónima, selecto grupo en el que también incluyen a su predecesor, Juan Carlos Wasmosy. Y lo acusan de haberse enriquecido ilícitamente, ya que cuando comenzó a construirse en 1973 esa represa hidroeléctrica binacional paraguayo-brasileña, Cubas Grau comenzó a amasar una fortuna gigantesca.
Fastuosa residencia
Su opulento palacete de estilo indefinido de las afueras de Asunción -que dejará para poner pie en Mburuvicha Róga (en guaraní, la residencia presidencial)- forma parte del "tour arquitectónico-turístico" que resulta obligatorio dar por la ciudad, que incluye la increíble residencia versallesca del hoy difunto ex presidente Andrés Rodríguez.
Cubas Grau, un apasionado de las carreras de rally, está casado y tiene dos hijas. La más grande practica equitación y su profesor en este deporte, en su niñez, fue nada más ni nada menos que Lino Oviedo.
Su mujer, Mirta Gusinky de Cubas, llamada también "Doña Brushing" por su pasado de peluquera y su peinado firme y dúctil como el acero, parece tener todas las cualidades como para convertirse en una especie de Hillary Clinton.
Según las malas lenguas, Mirta Gusinky de Cubas es hoy una rival acérrima de Raquel Marín de Oviedo, alias "La Leona", la primera dama que no fue.



