El islam moderado teme las represalias

Los musulmanes de Francia temen que se los ataque y discrimine
Liz Alderman
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11 de enero de 2015  

PARÍS.- Sin duda, los ataques terroristas de la última semana tuvieron a toda Francia en vilo, pero la sensación de desconfianza, y hasta de acorralamiento, se ha vuelto aún más profunda entre la población de musulmanes franceses -la más grande de Europa-, que parece prepararse para un potencial efecto rebote, tanto político como personal.

Desde los ataques del miércoles contra las oficinas del semanario satírico Charlie Hebdo, varias mezquitas a lo largo de Francia recibieron impactos de bala o de pequeños artefactos explosivos. Muchas otras incluso fueron pintadas con grafitis racistas. En Córcega, según informó la policía, colgaron la cabeza de un cerdo en la puerta de un recinto de un lugar de culto.

Esos actos llegaron tras las marchas semanales de decenas de miles de personas en Alemania, que manifestaron contra lo que llaman la "islamización" de Europa, así como de un ataque con explosivos a una mezquita en Suecia y las advertencias de funcionarios británicos sobre el auge de la islamofobia.

Pero en Francia, el baño de sangre en París y sus alrededores que dejó 17 víctimas fatales -incluso dentro de un supermercado judío- acrecienta la preocupación de que el país llegó a un punto crítico y que podría producirse un enfrentamiento más abierto y potencialmente más violento con las comunidades musulmanas.

Hassen Farsadou, presidente de la Unión de Asociaciones Musulmanas de Seine-Saint-Denis, dijo que los ataques terroristas eran "un acto criminal despreciable, que condenamos rotundamente". "Pero somos los demás los que pagamos las consecuencias. Ahora el problema es ése, y muchos tememos que ése sea el problema en el futuro", dijo. "La comunidad musulmana está muy atemorizada." Farsadou dijo que ya había recibido más de mil llamadas de musulmanes, mayoritariamente mujeres, para informar de insultos contra ellos en las calles.

Los musulmanes no son los únicos que temen ser blanco de ataques. La nación entera es presa del temor de que cualquier otro delito banal desencadene otra ola de ataques jihadistas.

Los barrios judíos de Francia están en alerta máxima tras la toma de rehenes de anteayer en un supermercado kosher. El ataque potenció la sensación de comunidades enfrentadas unas contra otras. La policía dijo que el sospechoso Amedy Coulibaly -asociado a Said y Cherif Kouachi, los atacantes de Charlie Hebdo- declaró que quería defender a los palestinos y matar judíos. "Tengo la impresión de que ésta es una guerra de la jihad contra Occidente, cuyo blanco son los periodistas, la libertad de expresión y los judíos", dijo al diario Le Monde el presidente del Consejo Representativo de Instituciones Judías de Francia.

Entre crecientes sospechas y animosidades, y los pedidos cada vez más insistentes de la derecha francesa de medidas más estrictas contra los radicales musulmanes y los inmigrantes tras los ataques, surge la pregunta de cómo hará Francia para zanjar esa brecha.

Traducción de Jaime Arrambide

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