El milagro de 114 mineros chinos que sobrevivieron 8 días bajo tierra
Se ataron con sus cinturones a los muros para no ahogarse cuando la mina se inundó
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PEKIN.- Desde el principio, todo parecía indicar que el último desastre en una mina de carbón china terminaría como tantos otros en un país en el que mueren un promedio de siete mineros por día: un rescate fallido, familiares destrozados y pocos sobrevivientes, por no decir ninguno.
Pero por razones aún desconocidas el accidente del 28 de marzo en la mina Wangjialing, de la provincia de Shanxi, en el norte de China, tuvo un final distinto.
Más de una semana después de que el túnel semiconstruido de la mina se inundó de agua, los rescatistas lograron sacar ayer con vida a 114 de los 153 hombres atrapados bajo tierra, y continuaban trabajando para hallar a los 38 restantes.
Algunos de los sobrevivientes contaron que cuando el agua inundó el túnel varios de ellos se ataron a las paredes con sus propios cinturones, para no ahogarse si se quedaban dormidos. Resistieron así durante tres noches, hasta que lograron treparse a una madera que pasaba flotando.
Otros mineros relataron al Servicio de Noticias chino que, en su afán por sobrevivir, comieron tierra y corteza de los pilotes de pino que servían de sostén. Además, bebieron el agua turbia, a pesar del temor a que estuviera contaminada.
Según Luo Lin, director de la Administración Estatal de Seguridad Laboral, el milagro fue el resultado de la conjunción de la voluntad de supervivencia de los mineros con una extraordinaria misión de rescate. "Esa gente atrapada soportó ocho días y ocho noches bajo tierra. Ese es el milagro de la vida", dijo. "Nuestro plan de búsqueda, además, fue efectivo. Y eso es un milagro en la historia de rescates", agregó.
David Feickert, un asesor en seguridad minera del gobierno chino, añadió: "Este es probablemente uno de los rescates más asombrosos en la historia minera mundial".
En los últimos años, el gobierno chino ha logrado reducir sustancialmente el índice de mortalidad en las minas de carbón. Pese a ello, éstas siguen siendo las más peligrosas del mundo: sólo el año pasado, 2631 personas murieron en accidentes.
Si el rescate hubiera fracasado habría sido el accidente más letal desde 2007, cuando 172 mineros murieron a raíz de una inundación en una mina en la provincia oriental de Shandong.
El accidente en Wangjialing se produjo cuando los obreros que excavaban los túneles derribaron un muro de un pozo lleno de agua, lo que hizo que se inundara rápidamente el nuevo pozo con millones de litros de agua y quedaran sumergidas cinco de las plataformas de trabajo.
Peligrosas filtraciones
Al parecer, días antes del desastre, los capataces de la mina, apremiados por cumplir con el plazo de octubre como fecha de inicio de la producción minera, habían ignorado la presencia de peligrosas filtraciones de agua en la mina a medio construir, y habían ordenado a los trabajadores que aceleraran el ritmo de construcción, según revelaron investigaciones preliminares de la Administración Estatal de Seguridad Laboral. Cuando la mina empezó a inundarse, había 261 operarios bajo tierra. De ellos 108 rápidamente lograron ponerse a salvo, pero los 153 restantes quedaron atrapados en el pozo inundado.
A partir de ese momento, se organizó un enorme operativo de rescate, que incluyó la instalación de decenas de bombas de drenaje, con la esperanza de que los rescatistas pudieran entrar a la mina sin correr riesgos.
Gracias a estos esfuerzos, el viernes, cinco días después de la inundación, el nivel de agua dentro de la mina había descendido más de 3 metros. Esa tarde, además, hubo un atisbo de esperanza: los rescatistas escucharon golpes rítmicos contra una cañería metálica subterránea.
En respuesta, enviaron hacia abajo cientos de bolsas de glucosa, lápiz, papel y dos cartas de aliento dentro de una botella. "Queridos compañeros trabajadores, el Comité Central del Partido, el Consejo de Estado y toda la nación han estado angustiados por su seguridad", rezaba una de ellas. Y concluía: "Resistan hasta el final".
Según informó Xinhua, la agencia estatal de noticias china, cuando extrajeron una cañería hasta la superficie, los rescatistas descubrieron un alambre atado en el extremo, lo que fue interpretado como una señal de los sobrevivientes.
Al día siguiente, un equipo de buzos logró descender a la mina, pero regresó al cabo de pocas horas para informar que la turbia agua negra dificultaba el acceso a las plataformas de los obreros y que habían tenido que luchar contra los gases tóxicos acumulados en el túnel de la mina.
Ese mismo día, sin embargo, mientras el nivel del agua seguía bajando, los rescatistas lograron finalmente filtrarse en botes de goma y localizar a los sobrevivientes, casi todos ellos varados en una única plataforma.
Un funcionario médico dijo que los sobrevivientes sufrían de deshidratación severa, hipotermia, infecciones cutáneas e inestabilidad de la presión sanguínea.
"Hace varios días que no duermo", dijo el minero Wei Fusheng al canal de televisión. Y, entre lágrimas de alegría, añadió: "Nuestros esfuerzos no fueron en vano".
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