El millonario que intenta seducir a los latinos de Nueva York

Busca suceder a Giuliani en la alcaldía
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13 de agosto de 2001  

NUEVA YORK.- La música suena a todo volumen. Y mientras los dominicanos bailan sensualmente al ritmo de salsa que desborda el escenario, el político en campaña ensaya torpes movimientos de cadera y camina entre la multitud presentándose en un español rudimentario. "Hola, soy Mike", dice.

Pero no se trata de un Mike cualquiera. Allí, entre cientos de dominicanos festivos y sudorosos que apenas han escuchado su nombre, se pasea Michael Bloomberg (59), el exitoso empresario cuya compañía de información financiera, valuada en 4000 millones de dólares, es un punto de referencia mundial para hombres de negocios y economistas. Bloomberg dejó por hoy los números y se dedicó enteramente a su nueva pasión, la política. Quiere ser alcalde de la Gran Manzana y para ello necesita la ayuda de los latinos.

Con una población estimada en 2,2 millones, la comunidad latina se ha convertido en la mayor minoría (si es que ahora le cabe esta categoría) de Nueva York, donde, en total, viven ocho millones de personas. Es un electorado clave; representa el 25 por ciento de los que votan. Nadie puede llegar a la alcaldía sin contar al menos con una parte de su respaldo.

Mexicanos, puertorriqueños, cubanos, dominicanos y colombianos tienen sus propios barrios donde casi no se habla el inglés. Es por eso que Bloomberg, dueño de un imperio informático que tiene un canal de televisión financiero y unas 156.000 terminales de datos en todo el mundo, se ha decidido a hablarles en su propio idioma. Desde el año pasado toma clases de español con un profesor peruano, Juan Carlos Ayarza, y ha destinado buena parte de los 16 millones que lleva gastados en la campaña en anuncios televisivos en castellano. En las cadenas Univisión y Telemundo es muy común ver a Bloomberg diciendo: "¡Háblenme! Yo los quiero ayudar".

Astuto y previsor, Bloomberg, un demócrata de toda la vida, se pasó a principios de este año al bando republicano, donde hay menos aspirantes para suceder a Rudolph Giuliani. Entre los candidatos demócratas está Mark Green (defensor del pueblo de la ciudad), Peter Vallone (concejal), Alan Hevesi (contralor de la ciudad) y Fernando Ferrer (presidente del distrito del Bronx). En cambio, en las filas republicanas Bloomberg sólo tiene un contrincante, Herman Badillo, que ha pasado por varios cargos en la administración de Nueva York.

Tanto Badillo como Ferrer son de origen puertorriqueño, pero, según las encuestas, ninguno tiene muchas posibilidades de superar las primarias del 11 de septiembre y llegar a las elecciones del 6 de noviembre. Es por eso que Bloomberg se lanzó desde temprano a la caza del decisivo voto latino.

Y, por eso, el sábado de la semana pasada estuvo en Highbridge Park, corazón de Washington Heights, el enclave dominicano por excelencia, presentándose entre los jóvenes que asistían a un festival de música.

"No sé quien es este señor", reconoció a LA NACION Luis Velazco, de musculosa, pantalones amplios y cadena de oro al cuello. "¿Viene de Wall Street? Me parece simpático que quiera ser parte de nuestra juerga", dijo, luego de darle la mano a Bloomberg y ponerse a cantar el estribillo de la salsa-rap que suena a todo volumen.

"Vine hasta aquí porque los latinos son una parte muy importante de esta ciudad y quiero saber qué piensan", dijo a LA NACION Bloomberg, que financia su campaña con fondos propios. "Al igual que el resto de la población, los latinos necesitan que se reduzca el crimen, se mejore la educación, se aumente el número de viviendas y se les de acceso a los servicios de salud. Vine a explicarles que entre ellos y yo podemos hacer las cosas diferentes", agregó mientras acariciaba a un bebe en su cochecito.

"Creo en la comunidad, que tiene que tomar el toro por las astas y hacer algo por ella misma. Si la comunidad ayuda al gobierno de la ciudad a mejorar su calidad de vida, eso va a traer más empleo y más progreso para todos", dijo este hombre pequeño, educado en Harvard, que comenzó su carrera como cadete en Salomon Brothers, fue echado, se asoció con Merrill Lynch y luego fundó su propia firma, que hoy cuenta con 10.000 empleados alrededor del mundo.

"Mi background como hombre de negocios puede ser muy útil en la alcaldía -afirmó-. Un buen alcalde debe tener capacidad de gerenciamiento, liderazgo y saber comunicarse con la gente. Todo eso es parte de mi rutina de trabajo."

La ayuda para la Argentina

  • NUEVA YORK (Especial).- Cuando LA NACION se acercó a Michael Bloomberg y mencionó a la Argentina, el empresario devenido político sonrió y se paró a dialogar. "He estado varias veces allí. Tengo oficinas en Buenos Aires y me mantengo al tanto de lo que ocurre", dijo.
  • - ¿Cree que la Argentina puede salir de su crisis actual?

    -Es un país con gran potencial. Espero que solucionen sus problemas económicos. Pero también es importante que los países más desarrollados ayuden a economías emergentes como la de ustedes.

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