El nerviosismo por la crisis, un impulso para los partidos de ultraderecha

La oleada de refugiados es vista como una amenaza por un sector del electorado europeo
Steven Erlanger
Alison Smale
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10 de septiembre de 2015  

LONDRES.- Mientras Europa se relame de autosatisfacción por su generosidad hacia miles de migrantes y refugiados durante el fin de semana pasado, las voces críticas de la derecha y extrema derecha política pueden terminar siendo las principales beneficiadas de esta oleada imparable.

Los partidos que medraron gracias a su oposición a los inmigrantes, a la influencia del islam en Europa y a la Unión Europea (UE) en sí misma le apuntaron a la decisión de Austria y Alemania de darles la bienvenida a los migrantes y señalaron la dificultad que se plantea ahora para cerrar la canilla de la inmigración.

Y tras el desastre de Grecia, la imagen de una UE incapaz de defender sus fronteras -mientras intenta al mismo tiempo imponerles cupos mínimos de aceptación de migrantes a los Estados miembros- encaja a la perfección con la descripción que hacen los euroescépticos de Bruselas, capital del bloque, al que consideran tiránico e incompetente.

"Alemania, Suecia y Austria son encomiables por su deseo de aceptar refugiados, pero en el resto del continente la reacción varía de la indiferencia a la abierta hostilidad -dijo Michael Haltzel, del Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales-. El riesgo de sobrecarga es significativo. Y temo que en muchos países los que se beneficiarán políticamente son los ultranacionalistas de derecha."

Carl Bildt, ex ministro de Relaciones Exteriores de Suecia, manifestó la ansiedad que cunde entre varios partidos de gobierno. "Por más que algunos finjan no estarlo, todos los países están nerviosos" por la llegada de estos enormes contingentes de migrantes nuevos, señaló. Por el momento, "la tendencia es a echarle la culpa al otro", dijo. "Pero será un desafío para todos los países."

El nuevo gobierno derechista de Dinamarca ha publicado anuncios en la prensa del Líbano en los que advierte a los refugiados que no viajen al país y que el gobierno endureció sus leyes inmigratorias, además de recortar los beneficios sociales para migrantes.

Por su parte, Marine Le Pen, dirigente del Frente Nacional, el partido francés que se opone a una Bruselas fuerte dominada por los alemanes y advierte sobre la influencia del islam y la inmigración, acusó a Alemania de abrirles sus puertas a los refugiados para explotarlos como mano de obra barata, mientras les impone sus políticas inmigratorias a sus vecinos.

"Alemania no sólo quiere controlar nuestra economía. También quiere forzarnos a aceptar a cientos de miles de refugiados que piden asilo", dijo Le Pen en Marsella.

Al referirse a las muertes del chico sirio en Turquía y de otros refugiados en un camión en Austria, todas causadas por los traficantes de humanos, acusó a los políticos de la UE de "querer utilizar la muerte de estos desdichados en viajes organizados por la mafia".

"Nos muestran fotos, nos exhiben la muerte de un chico sin la menor dignidad sólo para generar culpa en la conciencia de los europeos y así hacerlos aceptar resignadamente la actual situación", añadió Le Pen.

Huida

La guerra civil siria ya ingresa en su quinto año, y las cifras son impactantes, con más de cuatro millones de ciudadanos sirios que huyeron del país y están registrados como refugiados. Europa no puede recibirlos a todos.

En Alemania, la canciller Angela Merkel manifestó el lunes pasado algo parecido a una especie de orgullo, al expresar que Alemania es vista hoy como un destino deseable y acogedor para los refugiados. "Eso es algo muy valioso si se piensa en nuestra historia", dijo.

Pero muchos temen los coletazos. Merkel habló pocas horas después de otro ataque incendiario, el último de los más de 200 atentados contra refugiados o sus refugios en lo que va del año en Alemania. Seis personas resultaron heridas cuando se desató el fuego en una edificación que albergaba a 84 personas en Rottenburg am Neckar, una pintoresca ciudad del sur de Alemania.

Hasta ahora, Alemania tiene pocos problemas con los partidos políticos de extrema derecha. El grupo nacionalista Alternativa por Alemania está dividido. Las marchas antiinmigratorias también se han apagado. Pero el mes pasado los neonazis se enfrentaron abiertamente con la policía frente al centro de refugiados de Heidenau, cerca de Dresde.

En Austria, los ataques incendiarios son poco frecuentes. Pero el Partido de la Libertad, de derecha y con fuerte sesgo populista, sacó notable provecho de las crisis de refugiados en los últimos meses. En las elecciones que se celebrarán en octubre en Viena el Partido de la Libertad amenaza con superar a los socialdemócratas, con un discurso antimusulmán cada vez más virulento.

Traducción de Jaime Arrambide

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