El Papa envió al mundo un "decálogo de la paz"
Lo dirigió en una carta a los jefes de Estado
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CIUDAD DEL VATICANO (EFE).- El papa Juan Pablo II escribió ayer una carta a todos los jefes de Estado y de gobierno del mundo en la que pide que trabajen en favor de la paz y la concordia y hagan suyo el "decálogo" que líderes de numerosas religiones suscribieron hace un mes en Asís.
La Santa Sede difundió ayer esa carta personal de Juan Pablo II a los dirigentes mundiales, acompañada del decálogo de Asís, donde el 24 de enero, invitados por el Pontífice, se congregaron para rezar por la paz representantes cristianos, judíos, musulmanes, budistas, Tenrikyo, sintoístas, confucianos, jainistas, sikhs, hinduistas y zoroastrianos.
La iniciativa tenía como objetivo no sólo rezar por la paz, sino precisar que la religión nunca puede ser excusa para practicar la violencia o la exclusión. El resultado de esa jornada "excepcional" fue la proclamación de un decálogo que Juan Pablo II adjunta a su misiva, "convencido de que esas diez propuestas podrán inspirar la acción política y social de su gobierno", dice a los dirigentes políticos.
El decálogo es un compromiso de los líderes religiosos para garantizar que el verdadero espíritu religioso se oponga siempre a la violencia y el terrorismo, para educar a las personas en el respeto mutuo y promover la cultura del diálogo con sinceridad y paciencia y el derecho de todas las personas a llevar una existencia digna.
El perdón a los posibles errores y prejuicios debe guiar la actuación de los líderes, comprometidos a "ponerse del lado de los que sufren la miseria y el abandono y a escuchar los gritos de quienes no se resignan a la violencia y al mal", según el documento.
La construcción de la paz, la solidaridad y la justicia son los aspectos que el Papa propone que asuman también los jefes de Estado mundiales.
"Yo deseo que el espíritu y el compromiso de Asís lleven a todos los hombres de buena voluntad a la búsqueda de la verdad, de la justicia, de la libertad y del amor, con el fin de que todas las personas puedan gozar de sus derechos inalienables y cada pueblo de la paz", afirma Wojtyla en su carta.
Los llamamientos de Juan Pablo II en favor de la paz han sido continuos y la última prueba la dio el domingo, cuando rogó que el diálogo se imponga en Medio Oriente.


