
El Papa inicia una tensa visita a Ucrania
Sectores ortodoxos resisten la llegada del Pontífice, que fue considerada una "provocación" por el patriarca de Moscú, Alexis II Insultos, protestas y marchas precedieron el arribo de Karol Wojtyla Las iglesias Católica y Ortodoxa están divididas desde el cisma de 1054 Llaman a una "tregua"
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ROMA.- En una visita que hace unos años era considerada una utopía, el Papa polaco que derrotó el comunismo llegará hoy a la ex república soviética de Ucrania, donde encontrará un clima de tensión debido a las protestas de los sectores ortodoxos fieles al patriarcado de Moscú, pero también el fervor de la pequeña minoría católica, que, después de décadas de persecución soviética, lo espera con devoción desde hace once años.
Juan Pablo II, que con sus 81 años tozudamente sigue persiguiendo la unidad de los cristianos y su gran sueño de ir a Moscú, "la tercera Roma", para terminar con la escandalosa división que hay entre ortodoxos y católicos, se quedará dos días en Kiev, la capital, y otros tres en Lviv (Leópolis), ciudad del oeste del país considerada el bastión del catolicismo ucranio.
No sólo insultos, ofensas (como pancartas que lo tildan de "precursor del anticristo") y marchas de protesta tuvo que desafiar en vísperas de este nuevo viaje el Pontífice, sino también, y sobre todo, el firme "no" de Alexis II, el patriarca ortodoxo de Moscú y de todas las Rusias. Desde que supo de la invitación oficial que le hizo el presidente ucranio Leonid Kuchma, Alexis pidió al Papa que anule su visita, que considera una "provocación", y acusó a la Iglesia Católica de proselitismo en tierras tradicionalmente ortodoxas. Además, manifestó que la visita amenaza con agravar aún más las ya tensas relaciones entre las dos iglesias de Oriente y Occidente, divididas desde el cisma de 1054.
En otro desafío, Juan Pablo II también llegará a Ucrania sin invitación oficial del arzobispo Volodymir, máxima autoridad de la Iglesia Ortodoxa Ucrania fiel al Patriarcado de Moscú, la más importante de las tres iglesias ortodoxas que hay en el país. En línea con su superior, Alexis II, Volodymir no ocultó que considera "inoportuna" la visita, y hasta rechazó que él lo fuera a visitar a su residencia de Kiev: un gesto de enorme humildad que el Pontífice se mostró dispuesto a hacer en vano, ya que a menos que haya sorpresas no habrá ningún contacto oficial entre ellos. Intentando bajar los decibeles, sin embargo, ayer un obispo de esa iglesia abiertamente hostil llamó a los fieles a una "tregua" y a "no manifestar o participar en las provocaciones durante la visita del Papa".
Como jefe de Estado
Cuando hoy llegue a Kiev -en un vuelo desde Roma en el que también viajará La Nación - el Pontífice será recibido por el presidente Kuchma con todos los honores, pero como "jefe de Estado del Vaticano" y no como líder espiritual de la Iglesia Católica. En Ucrania -quinta república ex soviética que visita después de Lituania, Letonia y Estonia, en el 93, y Georgia, en el 99-, el papa peregrino encontrará una realidad religiosa más que compleja, parecida a un rompecabezas. Los ortodoxos, que son mayoría, están divididos en tres iglesias distintas: la Iglesia Ortodoxa Ucrania-Patriarcado de Moscú (mayoritaria), la Iglesia Ortodoxa Ucrania-Patriarcado de Kiev y la Iglesia Ortodoxa Ucrania Autocéfala. Estas dos últimas no se oponen a la visita papal.
La Iglesia Católica, en tanto, está dividida en otras dos iglesias: la Iglesia Greco Católica Ucrania, de rito bizantino (5 millones de fieles) y la Iglesia Latina (1 millón). Los greco católicos también son llamados despectivamente "uniatas" porque hace cinco siglos decidieron unirse a Roma. Perseguida y directamente anulada por decreto durante el régimen comunista, la iglesia "uniata" volvió a ser legalizada en el 89, con el derrumbe del comunismo. Expropiada de sus bienes bajo el totalitarismo soviético, en los 90 comenzó a recuperar varias iglesias, enfrentándose abiertamente con Moscú. La iglesia "uniata" es uno de los grandes ejes de enfrentamientos entre Moscú, que la acusa de proselitismo, y Roma. También hay una comunidad protestante (luterana), una judía y otra islámica.
Otras cuestiones graves
Pero el Papa no sólo encontrará un panorama religioso complicado. También en el nivel económico, social y político Ucrania atraviesa momentos delicados: el 50% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.
Si bien para el presidente Kuchma la visita papal significará una suerte de espaldarazo ante los países ricos de Europa y Occidente, se sabe que la oposición pretende a su vez utilizarla para llamar la atención sobre cuestiones tan graves como falta de libertad de prensa, la violación de derechos humanos y la represión política.
Según fuentes de prensa, en efecto, cuando esta tarde el Papa tenga una reunión con miembros del mundo político, cultural y científico, el principal adversario político de Kuchma, el líder socialista Aleksander Motoz, en una carta le pedirá que intervenga para denunciar la "represión política" que existe en el país.
Motoz hizo públicas unas cintas que sugieren que Kuchma -que negó todo- es el responsable del asesinato del periodista Georgy Gongadze, una suerte de "caso Cabezas" ucranio, que conmueve al país desde hace varios meses.



