
El Parlamento catalán intentará elegir al sucesor de Puigdemont
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MADRID.- Como muchos independentistas, empezó pidiendo perdón por lo que dijo. Que una cosa es hablar y otra, hacer. El ya candidato a la presidencia regional de Cataluña, el separatista Quim Torra, se disculpó por dichos xenófobos contra "los españoles" y prometió continuar lo que él ha denominado "proceso de construcción republicana".
"Pido disculpas si a alguien he ofendido", dijo, en su primera intervención pública.
Ocurre que la cuenta de Twitter del designado candidato estaba saturada de insultos del estilo "los españoles nos roban", "los españoles están locos", "los españoles son incapaces" y "cuidado, que los españoles no desaparecen, sino que se transforman".
Muchos de esos mensajes, muy de la prédica independentista, fueron borrados a ritmo de vértigo en las últimas horas, ahora que, de un día para el otro y por un "dedazo" su autor pinta para presidente.

El propio Torra (abogado, 55 años) intentó quitarles importancia. Pero no convenció a quienes temen que su investidura implique la llegada de un "xenófobo" al poder.
Alguien "incapaz de gobernar para todos", según dijo, por caso, la diputada del liberal partido Ciudadanos y ganadora en las elecciones regionales, Inés Arrimadas.
"En otro lugar de Europa, un hombre con esas expresiones no tendría lugar en la política. Pero en Cataluña hay quienes lo proponen para presidente", censuró la diputada.
Torra fue designado a dedo para el cargo por el destituido expresidente Carles Puigdemont. Pero por mucho que lo designe, es el Parlamento catalán el que debe investirlo y es allí donde, una vez más -y ya van muchas- el guion puede volver a cambiar.
Es que los combativos diputados de la "antisistema" CUP (Candidatura de Unidad Catalana) -los socios tan indispensables como volátiles de los independentistas- están "reconsiderando" su estrategia.
Hasta ahora, su posición había sido la de "abstenerse" en caso de que el presidente no fuera Puigdemont. Pero, en las últimas horas, deslizaron que podrían cambiarla por la de "votar en contra".
Eso, en definitiva, solo se sabrá mañana, cuando tienen prevista una asamblea de bases. Pero, por la matemática parlamentaria, la dilación ya vuelve virtualmente imposible que Torra sea investido hoy, en la anunciada sesión extraordinaria del Parlamento y solo Dios sabe si lo será el lunes.
Por lo pronto, hoy se conocerá el programa de gobierno de este diputado de la independentista Junts per Catalunya. "Lo que debemos hacer es respetar el mandato de octubre", anticipó, en referencia a la consulta popular a favor de la escisión de España.
Sin embargo, como quien camina entre dos aguas, subrayó que su idea es abrir un proceso "constitucionalista". De lo que se infiere que no pretende salirse de la Constitución sino, en todo caso, trabajar por su reforma.
Hace más de seis meses que Cataluña está intervenida por el gobierno nacional de Mariano Rajoy ante la destitución de Puigdemont y su equipo tras la frustrada independencia unilateral.
Perseguido judicialmente, Puigdemont permanece fuera de España. Ahora, retenido por la Justicia alemana en Berlín. Desde allí aspira a seguir controlando la vida política de la región. Torra, su sucesor designado, encierra por ahora dos dudas.
La primera, si efectivamente podrá ser investido. La segunda, si está dispuesto a ser un títere de su predecesor y padrino o si buscará un camino propio. Ante la crisis inédita que vive esta próspera región de España, es muy pronto para saberlo todavía.




