El paso de Obama, un tibio recuerdo en la realidad cubana

El Partido Comunista aplacó las expectativas de cambio que se generaron tras la histórica visita del líder demócrata
Daniel Lozano
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24 de abril de 2016  

Fuente: Archivo

CARACAS.- La Habana, dos días antes del VII Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC), "la fuerza dirigente superior", como lo proclama la Constitución. El cobrador del gas llega a una vivienda del Vedado, junto al Malecón. Es uno entre los millones de empleados públicos que integran el 70% de la masa salarial de la isla. El sueldo medio de todos ellos es de 25 dólares por mes.

Es dicharachero como buen cubano, no para de hablar. "¿Viste lo de la visita de Obama? Qué bueno, ¿verdad? Tal vez ahora la cosa empiece a mejorar. Y la falta que hace, porque la lucha está dura", se confiesa. "Aquí donde me ves, además de cobrar el gas caminando todo el día de arriba para abajo y de abajo para arriba, yo tengo otro trabajito, para ir ayudando a la familia porque nosotros somos muchos", continúa.

El hombre no miente; incluso así lo reconoció el propio presidente Raúl Castro: "Los salarios siguen siendo insuficientes para satisfacer las necesidades de las familias cubanas, aun cuando el salario medio creció 43%".

Hasta ahora, parecidos términos entre el presidente cubano y su empleado público. Pero es la respuesta al histórico viaje de Barack Obama la que separa diametralmente ambos discursos.

"Lo que hace falta ahora es que no la vayamos a joder, porque con todo lo que se está hablando en el Granma y en la televisión [ofensiva contra Obama tras el discurso donde pidió derechos humanos y trabajo privado], capaz que el tipo se encabrone y nos deje en esa. Hace falta que aquí no hablemos más del tema y dejemos eso tranquilo", sentencia el cobrador del gas.

Pero el Congreso del PCC arrojó finalmente un nuevo balde de agua helada a las aspiraciones de una buena parte de los cubanos. "Paralizaron el deshielo y trajeron de vuelta la vieja retórica de la plaza sitiada. Se asustaron mucho con la visita de Obama", resume el analista Roberto Álvarez Quiñones, ex periodista del Granma, órgano oficial del PCC.

La revolución decidió atrincherarse para mitigar el efecto Obama, a quien uno de los delegados del VII Congreso comparó con el Flautista de Hamelin llegado desde el Imperio dispuesto a cautivar a los cubanos con su música. El gobierno publicó anteayer los precios rebajados de alimentos básicos, como carne, pollo y aceite. Una medida dirigida a combatir el alto costo de vida y para mitigar los salarios paupérrimos. Una muy pequeña contraprestación ante un desajuste monumental: una botella de aceite, un pollo y un kilo de carne se acercan al 50% de un salario estatal.

"Los tiempos políticos marcados en el Congreso son demasiado dilatados para una sociedad que se desangra entre la desesperanza, la pobreza y la migración de sus mejores hijos", concluye el politólogo cubano Armando Chaguaceda, desde México.

Analistas, periodistas o políticos saben que la realidad cubana transcurre en dos dimensiones: la real y la oficial. El bloguero Fernando Dámaso está convencido de la "poca importancia que los cubanos le han dado a este VII Congreso", porque lo palpó en la calle. "El tiempo se perdió fantaseando sobre un futuro imposible", señala.

"Para entender la Cuba de hoy y, sobre todo, para mejorarla se debe saber que el PCC va por un lado y el resto de los cubanos por otro", remarca el activista opositor Eliecer Ávila.

"Si algo se evidenció fue la total desconexión del PCC con el pueblo que dice representar; no salió ni una sola palabra de aliento y esperanza para los cada vez más frustrados jóvenes cubanos. Ahora tendrán más deseos de irse del país", arremete Álvarez Quiñones.

"¿Mi sueño? El mismo que el de todos los cubanos: irme al Yuma" (Estados Unidos), dice sin temor el joven Ramsel Vargas en su garaje convertido en peluquería del Nuevo Vedado. Estados Unidos, sí, pero también México, Europa o adonde sea. El año pasado casi 50.000 cubanos llegaron al gigante del Norte para empezar una nueva vida.

Ni siquiera el viaje de Obama atenuó el éxodo masivo. El martes pasado, el mismo día de la clausura del cónclave comunista, la Guardia Costera de Estados Unidos repatrió a 137 cubanos interceptados en 10 operativos en el Estrecho de Florida. En total, 3299 cubanos fueron detenidos antes de pisar suelo norteamericano en los últimos seis meses.

"El éxodo no va a parar, porque las razones del éxodo las conocemos todos: un sistema totalmente fracasado y que con este Congreso acentúa la desesperanza", sentencia el analista José Manuel Cao.

Desde el mismo Caribe, en Santo Domingo, el escritor cubano Camilo Venegas airea el estado de su alma por la actualidad de la isla: "No espero nada de Cuba. No tengo la más mínima esperanza con Cuba; por eso aprendí a vivir sin Cuba".

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