
El PMDB, el eterno garante del poder
No presenta candidato desde 1985, pero estuvo siempre en el gobierno
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BRASILIA (DPA).- La definición por excelencia que suele darse en Brasilia sobre el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que ayer abandonó la coalición de Dilma Rousseff, es: "El PMDB no es gobierno, pero ningún gobierno gobierna sin el PMDB".
Con matices, la máxima fue expresada por el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), que contó con el apoyo del PMDB durante sus dos mandatos, y por el presidente nacional de la fuerza política, Michel Temer, actual vicepresidente de la nación.
Sin presentar candidato a la presidencia desde 1985, cuando llegó al poder a través de José Sarney, el PMDB albergó políticos y apoyó gobiernos liberales, de izquierda y socialdemócratas.
Miembros del partido ocuparon en forma sucesiva los más altos cargos a nivel ministerial en todos los períodos, según surge de un estudio de la politóloga María Celina D'Araujo, que resalta que se trata de un hecho inédito en la historia del país.
Hoy, su poder se traduce fácilmente en números: es dueño de las mayores bancadas en la Cámara de Diputados, con 69 legisladores, y en el Senado, con 18; de la mayor cantidad de gobernaciones regionales (siete) y también del mayor número de alcaldías (1030).
Además, ostenta el tercero y el cuarto puesto más importante en la línea jerárquica de Brasil: las presidencias de la Cámara de Diputados, con Eduardo Cunha como titular, y del Senado, con Renan Calheiros.
Y es, por último, el partido político con más afiliados: 2.356.091, según datos del Supremo Tribunal Electoral de 2014.
Salvo durante el gobierno de Fernando Collor de Mello, que le concedió un solo ministerio y acabó destituido tras un sonado escándalo de corrupción, el PMDB fue el garante de la gobernabilidad indiscutido en todos los gobiernos desde la restauración democrática, fueran éstos liberales, socialdemócratas o de izquierda.
Desde 2003, la alianza con el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) incluyó apoyo en el Congreso y la vicepresidencia de la República en los cuatro períodos: los dos mandatos de Luiz Inacio Lula da Silva, cuando el vice fue José Alencar, y los dos de Dilma Rousseff, que asumió en 2011 y lleva poco más de un año de su segundo gobierno, con Temer como vice.
Esa alianza de 13 años llegó ayer a su fin y tal vez precipite el final del agónico gobierno de Dilma. El desgaste de la presidenta, las denuncias de corrupción que avanzan sobre el oficialismo, el deterioro económico y el ínfimo respaldo popular del que goza la presidenta conspiraron para dar término a un pacto cuyo deterioro se veía venir desde hacía tiempo.
Pilar de la reelección de Dilma, el PMDB no quiere hundirse junto con la mandataria y al mismo tiempo, fiel a su tradición, no tiene problemas en convertirse en oposición y apoyar el impeachment de su ahora ex aliada.
"El PMDB no es oficialista, sino que está en el gobierno", definió con precisión el ex presidente del partido Valdir Raupp, en una entrevista con la revista Rolling Stone Brasil.
Tanto es así que muchos integrantes del PMDB, autodeclarados disidentes, ya articulan desde hace tiempo, con partidos opositores, formas de integrarse en un inminente "gobierno Temer", sin Dilma ni el PT.





