
El Senado ratificó a Prodi al frente del gobierno italiano
Con escaso margen, la Cámara alta aprobó el voto de confianza al Ejecutivo
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ROMA.- Después de una semana de verdadera pasión, Romano Prodi finalmente ayer pudo suspirar aliviado. En una votación en el Senado al filo de la navaja, su gobierno de centroizquierda logró la confianza para poder seguir adelante, con 162 votos favorables -cuatro de senadores vitalicios- y 157 contrarios.
Los números, ajustadísimos, una vez más dejaron en claro que a Prodi y su heterogénea y frágil alianza no les será tan fácil gobernar y durar en el tiempo. Más allá de la reagrupación de su tropa después de la repentina crisis política, de hecho, siguen siendo muchas las divisiones y contradicciones internas, y serán muchos los obstáculos que deberá superar en el corto plazo.
Varios de los 158 senadores que ayer le dijeron sí a esta nueva etapa aclararon que pronto se discutirán en el Parlamento temas tan conflictivos como la refinanciación de la misión italiana en Afganistán, la ley que legaliza a las parejas de hecho o la reforma del sistema de pensiones, que podrían generar nuevamente serios problemas a Il Professore .
Tal fue el caso del aquí criticadísimo senador ítalo-argentino independiente, Luigi Pallaro, que tras mantener en vilo a La Unión con un voto incierto hasta último momento, si bien finalmente apoyó a Prodi, anunció que iba a rechazar en el futuro la controvertida ley de derechos y deberes de los convivientes (Dico), vetada por el Vaticano.
Como Prodi, de 67 años, fue duramente criticado porque anteayer en su discurso al Senado evitó hablar de los candentes Dico, que también había hecho desaparecer del "pacto blindado" que les hizo firmar a sus aliados para resucitar, ayer, antes del voto, en su respuesta el premier tuvo que tratar el asunto. Quitándose una papa caliente de las manos, explicó que "el gobierno había concluido su rol" (al aprobar el proyecto de ley requerido por el ala más radical de su alianza), y que ahora "la palabra pasa al Parlamento", donde, aseguró, "cada uno será libre de decidir de acuerdo con su conciencia".
Esta aclaración de Prodi no satisfizo al católico senador vitalicio Giulio Andreotti, que como hubiera preferido que los Dico terminaran directamente en el tacho, decidió no participar de la crucial votación de confianza.
Tanto como para dar una idea de la fragilidad de la coalición de Prodi, Franco Turigliatto, el senador disidente de Refundación Comunista que el miércoles último fue uno de los "traidores" que provocaron la caída del gobierno, si bien votó la confianza, advirtió que en el futuro iba a decirle "no" a la misión italiana en Afganistán, a la ampliación de la base militar norteamericana de Vicenza, a cualquier reforma de la ley de pensiones y a la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad Lyon-Turín (TAV).
Tras ganarle por escaso margen las elecciones de abril pasado al magnate y líder de centroderecha Silvio Berlusconi, el ejecutivo de Prodi dimitió en bloque el miércoles pasado luego de perder una crucial moción sobre política exterior. Después de dos días de consultas y luego de que La Unión le asegurara que se había recompactado y que tenía una mayoría autosuficiente en el Senado, el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, decidió "reenviar" al ejecutivo dimisionario a un voto de confianza, exigiéndole al mismo tiempo trabajar para reformar la actual ley electoral, culpable de la virtual paridad entre gobierno y oposición en el Senado.
Prodi, que hoy se someterá a un voto de confianza en la Cámara de Diputados, donde cuenta con una amplia mayoría, expresó "gran satisfacción" anoche, después de superar su examen más difícil. Mientras en La Unión reivindicaban que el ejecutivo hubiera logrado la confianza con sus 158 legisladores, independientemente del apoyo de cuatro senadores vitalicios (Ciampi, Colombo, Scalfaro y Levi Montalcini), la centroderecha atacaba duramente.
"Votaron una confianza de tiempo, que prolonga la agonía de un gobierno cuyo único programa es sobrevivir, que obtuvo la confianza gracias a un tránsfuga de la centroderecha", dijo Renato Schifani, jefe de la bancada de Forza Italia en el Senado, en alusión al cambio de bando del senador democristiano Marco Follini, ex vicepremier de Berlusconi, que fue abucheado a la hora del voto.
"Es un gobierno a término, que no va a durar", comentó por su parte el Cavaliere , líder de la oposición, que también criticó duramente al "traidor" Follini.
En un clima de gran escepticismo, que quedó reflejado en un sondeo del Corriere della Sera, que indicó que para el 40% de los italianos el gobierno "durará unos meses", los más venenosos destacaban que Prodi se había salvado por su habitual suerte, y porque ayer era el día de San Romano...
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