
El suicidio de un preso quiebra la unidad contra ETA
Arrigorriaga: en el pueblo donde fue velado el etarra que se ahorcó en la cárcel, los partidos políticos se unieron a HB en una controvertida declaración.
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MADRID, 22.- Casi todos los 10.000 habitantes de Arrigorriaga (Vizcaya) conocían a Juan Carlos Hernando González, el etarra de 35 años que ayer se ahorcó en su celda de Albacete cuando estaba a un año de recuperar la libertad. Había ingresado en la cárcel en julio de 1995 por colaboración con banda armada y, según algunos datos, el asesinato de Miguel Angel Blanco Garrido a manos de ETA lo habría afectado profundamente.
Nos movemos en un terreno blando. Por un lado, la criminalidad brutal en estado puro, canalla, cobarde, de ETA. Por el otro, la dificultad real de que la represión del Estado contra los asesinos pueda mantenerse siempre y en todo caso, dentro de los límites legales.
El nacimiento de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) en 1982, grupos parapoliciales secretos que eliminaron a unos 28 terroristas en Francia durante el primer gobierno socialista de Felipe González, es el antecedente más inquietante de la aplicación de procedimientos ajenos a un Estado de Derecho. Ningún gobierno, salvo que sea dictatorial, porque las dictaduras carecen de moral, de ética o de referencias legales, puede estar seguro de que sus funcionarios se muevan como máquinas tan ineficaces como respetuosas de las normas y los derechos humanos.
Estos apuntes son necesarios para entender, aunque no justificar, que los concejales de Arrigorriaga, en su totalidad, hayan adherido a la propuesta de Herri Batasuna en un documento que refiriéndose a la muerte del etarra Hernando González se hable de "suicidio o asesinato" y que esta tarde en el ayuntamiento de la localidad vizcaína se haya instalado la capilla ardiente.
¿Y el pacto de Ajuria Enea?
Sin excepción, desde nacionalistas vascos hasta representantes del Partido Popular, los concejales de Arrigorriaga no solamente convirtieron en papel mojado el pacto de Ajuria Enea para aislar a Herri Batasuna (pacto que obtuvo el consenso de todas las fuerzas políticas), sino que se aliaron con el notorio vocero del terrorismo de ETA: el mismo Herri Batasuna.
Se habla de falta de tiempo para reflexionar, de impacto emocional. En estos pequeños pueblos vascos como Arrigorriaga hay que añadir las relaciones humanas entre vecinos, parientes, las vinculaciones directas en el bar y en el restaurante con sus adversarios políticos, con los que se comparten la copa y los chistes por la noche. "Hombre, pobrecito, no era malo". "Yo solía acompañarlo a comprar el periódico". Etcétera.
La fuerza del terror asume perfiles diferentes en estos pueblos. Aunque tampoco hay que descartar, por supuesto, el miedo que se mete en la sangre cuando a un pobre hombre de trabajo, como Miguel Angel Blanco, le reventaron la cabeza de dos tiros en otra población pequeña, hace poco más de una semana.
Falta de cohesión
El Pacto de Ajuria Enea que comprometió a todas las agrupaciones políticas vascas ya se rompió en Mondragón, porque Izquierda Unida no quería que el alcalde de HB fuera sustituido por uno del PP y se ha vuelto a romper en Arrigorriaga.
El Partido Popular de Vizcaya ha desautorizado a su concejal Fernando Domingo por haber votado por la propuesta de HB, abriéndole un expediente disciplinario. Iniciativas similares han dispuesto desde el Partido Nacionalista Vasco hasta el PSOE. Son cosas que llegan desde lejos. No desde dentro de esos villorrios donde todos se tutean.
Los ecos de esta demostración de falta de unidad, señalada sin esperanzas en el País Vasco por el consejero de Interior del Gobierno Autónomo, Juan María Atutxa, alcanzaron a Galicia. En Cangas (Pontevedra, población: unos 22.000 habitantes) el alcalde ha cesado a los concejales de Unidad Popular (pequeño partido nacionalista gallego) por no haber condenado el asesinato de Miguel Angel Blanco Garrido. De esta manera se rompe la coalición de partidos de izquierda que gobernaba esa municipalidad.
Esta tarde en Arrigorriaga tocó la banda municipal. Son las fiestas patronales. Mañana, en la iglesia de Santa María Magdalena se oficiará el funeral de Juan Carlos Hernando González y serán suspendidas las celebraciones populares. Algunos vecinos han declarado que todo esto les parece exagerado. Deberíamos decir vecinas. Los hombres solemos ser más cobardes.






