
El tema irrumpió en la campaña electoral
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MADRID.- En plena campaña electoral de cara a las elecciones municipales y regionales del 27 de mayo, la llegada masiva de inmigrantes en situación irregular a las costas de España volvió a enfrentar ayer al conservador y opositor Partido Popular (PP) con el gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
El líder del PP, Mariano Rajoy, fue el encargado de abrir el duro cruce de acusaciones cuando prometió, desde Las Palmas de Gran Canarias, que en caso de llegar al poder aprobará una ley para prohibir las regularizaciones masivas de inmigrantes. "La política de papeles para todos -dijo Rajoy- no conduce a nada y sólo permite que las mafias que trafican personas actúen con absoluta impunidad. [La política migratoria del gobierno] ha convertido a España en el hazmerreír de Europa", agregó.
La respuesta no tardó en venir desde el PSOE. En un comunicado, el secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG, Pedro Zerolo, rechazó las críticas de Rajoy y recordó que en los años en los que gobernó el PP "se realizaron cinco regularizaciones masivas sin control alguno". Y añadió que el líder del PP es "un cínico, que promueve el racismo y la xenofobia".
Mientras se intensificaba la polémica por la nueva avalancha de ilegales, en Madrid, Ana Botella, la concejal de Empleo y Servicios a la Ciudadanía, afirmó ayer que los inmigrantes aportan al producto bruto interno (PBI) de la ciudad autónoma 8500 millones de dólares por año. Al inaugurar una muestra que reúne a más de 100 empresas impulsadas por inmigrantes latinoamericanos, Botella afirmó que la iniciativa pone de manifiesto la consolidación del inmigrante como empresario emprendedor.
En proporción, los extranjeros son, además, más emprendedores que los españoles: sólo en 2006 pusieron en marcha 88.000 proyectos, según un reciente estudio. Constituyen, a su vez, la principal mano de obra de la construcción, que representa el 18% del PBI.




