Electrizante final en Brasil: Dilma Rousseff y Aécio Neves se enfrentarán en un cerrado ballottage

La presidenta obtuvo el 41,6% de los votos, que no le alcanzaron para asegurarse cuatro años más en el Palacio del Planalto; el socialdemócrata sorprendió al reunir el 33,6% y Marina Silva quedó tercera, con 21,3%; el ballotage será en tres semanas
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6 de octubre de 2014  • 00:06

RIO DE JANEIRO.- La presidenta Dilma Rousseff deberá esperar tres semanas para saber si renovará su mandato como presidenta de Brasil. En unas elecciones cargadas de incertidumbre, la mandataria conquistó ayer el 41,6% de los votos, según el Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), que escrutó casi en su totalidad los votos, por lo que deberá ir a ballottage frente al candidato del Partido de la Social Democracia de Brasil (PSDB), Aécio Neves , que sorprendió con un 33,6% de los votos.

El economista de centro-derecha quedó finalmente en segundo lugar, muy cómodo en su diferencia con Marina Silva , del Partido Socialista de Brasil (PSB), que obtuvo el 21,3% de los sufragios, un número similar al que había conseguido en las elecciones de 2010, en las que también quedó tercera.

Cuando Silva entró en la campaña en agosto, después de la muerte del candidato del PSB, Eduardo Campos, por un accidente aéreo, se instaló en el segundo lugar en intención de voto, que hasta ese momento ocupaba Neves. Sin embargo, en los últimos días, la ecologista comenzó a perder fuerza y ayer las últimas encuestas volvían a ubicar al economista en el ballottage.

Muy lejos quedaron los ocho candidatos que también intentaron, sin éxito, llegar al Palacio del Planalto. La izquierdista Luciana Genro, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), quedó con un 1,6 %, mientras que los otros siete, con menos del 1%.

Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, es el ex gobernador del estado de Minas Gerais, el segundo más poblado del país. Descendiente de una familia de políticos, es nieto de Tancredo Neves, el primer presidente electo tras el régimen militar que murió sorpresivamente un día antes de su toma de posesión. El economista propone una mayor apertura al capital privado, la autonomía del Banco Central y la búsqueda de más acuerdos bilaterales con Europa y Estados Unidos.

En las elecciones de ayer, los brasileños también votaron a los gobernadores de los 27 estados, a la tercera parte del Senado (27 escaños) y la totalidad de la Cámara de Diputados (513 bancas).

La jornada electoral comenzó con la apertura de los 450.000 colegios electorales a las 8 de la mañana, que cerraron a las 17 (hora local). Debido a los tres diferentes husos horarios que existen en el país, las últimas mesas en cerrar, en Acre, lo hicieron a las 19 (hora argentina). Además, hubo 200 puestos de votación en el exterior.

Por primera vez, la votación se realizó con urnas electrónicas a nivel nacional y el TSE repartió nuevas máquinas que permiten identificar al votante por su huella dactilar. Este nuevo sistema produjo demoras de hasta tres horas al momento de la votación.

Una señal para la Argentina

Las elecciones en Brasil inauguran la agenda electoral de la región, que seguirá con comicios presidenciales el próximo domingo en Bolivia y en tres semanas, en Uruguay. En la Argentina, en tanto, dentro de un año se elegirá a un nuevo presidente.

Para Dante Sica, director de la consultora abeceb.com y ex secretario de Industria y Minería de la Nación, los resultados de Brasil representan "una señal para la Argentina y para Uruguay, ya que se está evidenciando una insatisfacción con la política económica".

"Es probable que Argentina se enfrente –como en 2014- a una demanda poco dinámica desde Brasil, cuya economía se expandiría apenas 1%. Esto significará que nuestras exportaciones industriales seguirán sin ser traccionadas por el mercado brasileño. Mientras tanto, y según el éxito con que se implemente el giro en la política económica el año próximo, las perspectivas para el vecino podrían ser algo más favorables a partir de 2016", analizó Sica.

En cuanto al futuro de las relaciones bilaterales entre Brasilia y Buenos Aires, el ex funcionario opinó que, gane quien gane, "la recomposición de la relación bilateral tendrá que aguardar a 2016, una vez que asuma un nuevo gobierno argentino".

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