
Elián se reunió con sus abuelas
Tensión: el encuentro con el niño balsero se realizó en Miami y fue alterado por la cercanía de opositores al régimen de Fidel Castro.
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WASHINGTON.- Después de dos meses sin ver a ninguno de los familiares que lo criaron y vieron crecer en Cuba, Elián González compartió anoche dos horas con sus abuelas, en Miami.
El encuentro fue en la casa de la monja Jeanne O´ Laughlin, y un poco accidentado. La zona estaba cercada por patrulleros, para evitar un choque con los militantes anticastristas que manifestaban su descontento en la puerta.
En la casa vecina había una reunión de opositores al régimen de Fidel Castro, y la entrevista no comenzó, por exigencia de las abuelas y el gobierno cubano, hasta que no desalojaron el lugar.
Raquel Rodríguez y Mariela Quintana llevaron un teléfono celular para recibir una llamada del padre de Elián. De acuerdo con una protesta formal que Cuba presentó al cierre de esta edición ante el Departamento de Estado, las abuelas se disgustaron porque les quitaron el celular en el medio de la conversación con Juan Miguel González, el padre del niño balsero.
Al terminar el encuentro, las abuelas partieron rumbo al aeropuerto, con custodia policial.
Preparativos complicados
"¿Qué le dirán a Elián cuando lo vean?", se les preguntó a las abuelas hace pocos días en el aeropuerto de Nueva York. "No sé si podremos hablar o nos echaremos a llorar, porque hace más de 60 días que no lo vemos", contestó Raquel Rodríguez, la abuela paterna del niño balsero, de 6 años.
Los arreglos para el encuentro no fueron sencillos. Las abuelas viajaron a Miami el lunes último, y el encuentro se frustró porque el tío abuelo, Lázaro González, quería que fuera en su casa.
Elián vive con su tío abuelo desde que un pescador lo encontró en el estrecho de Florida aferrado a los restos de la balsa en la que su madre, el novio y otros diez tripulantes perdieron la vida, en un intento por escapar de la Cuba de Fidel Castro.
El Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) determinó que Elián debe regresar a Cuba junto a su padre. Pero el tío abuelo y unas primas segundas, que no lo conocían hasta que llegó a Miami, no quieren que regrese.
Los familiares de Elián que residen en los Estados Unidos pelean por su custodia en los tribunales, pero ayer tuvieron que llevar al niño al encuentro con sus abuelas en un lugar neutral. Ninguno de ellos pudo participar de la reunión.
El juez federal William Hoeveler, que entiende en el caso, puede negarle al tío abuelo el derecho a presentar una demanda en nombre del niño (la postura del SIN) o aceptar llevar adelante el juicio. La situación seguirá trabada hasta que el juez no tome una determinación.
Las abuelas pasaron también por Washington, para hablar con los legisladores demócratas que se oponen a la iniciativa para concederle a Elián la ciudadanía norteamericana, y evitar así la intervención del SIN en el caso.
Marisleysis González, una prima segunda de Elián, dijo que todas las noches, antes de dormir, el niño le pide "que no deje que lo lleven". Y William, otro primo, dijo ayer que el padre de Elián le había confiado hace algunos años sus deseos de escapar de Cuba.
"No lo quise contar antes para no meterlo en problemas con el gobierno, pero lo digo para que entiendan que mi primo está siendo manipulado por Castro", agregó.
En los Estados Unidos, donde la tragedia del niño balsero es casi una novela nacional, todos dicen saber cuáles son los deseos de Elián, que ayer pudo hablar sin intermediarios con sus abuelas.




