En Barinas, la cuna del chavismo, la oposición busca dar el golpe
Las divisiones en las filas del oficialismo abren la puerta a un triunfo del candidato de la MUD en ese municipio, uno de los feudos emblemáticos del gobierno
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CARACAS.- Barinas, cuna de la revolución, descuenta los días que faltan hasta los comicios locales del domingo sumida en una incertidumbre inusual. Por primera vez desde 1998, la alcaldía puede cambiar su color dominante, el "rojo rojito".
"En la tierra de Chávez, donde gobernó su padre, donde gobierna su hermano Aníbal [Sabaneta], donde Adán es el gobernador y donde la «familia real» lleva 15 años en el poder, quiero y voy a ser el alcalde", dijo con vehemencia a LA NACION José Luis Machín, candidato de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Machín, "hombre de la izquierda racional", tiene una oportunidad histórica para conquistar uno de los feudos más emblemáticos del chavismo. "El sentimiento de cambio es muy grande", destaca el candidato, que cuando desglosa las carencias de un municipio al que llegó muy joven no tiene freno: calles destrozadas, servicios públicos deficientes, extorsión reinante en la alcaldía...
A Machín, elegido en las primarias del año pasado, no le faltan razones para tanto optimismo. Su primera carta ganadora son los resultados alcanzados en abril por Henrique Capriles (derrotó en Barinas a Nicolás Maduro por 12.760 votos). La segunda, todavía sobre la mesa, es la división interna que aflige estos días a las filas bolivarianas. La sorpresiva retirada de Abundio Sánchez, actual alcalde, que presentaba una candidatura revolucionaria al margen del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), golpeó a sus miles de seguidores, hartos de la mano de hierro de Adán Chávez.
Pocas veces en la historia de la política, el candidato que encabezaba las encuestas se retira de la contienda una semana antes de abrirse las urnas. Hasta hoy ni siquiera sus seguidores saben los verdaderos entresijos de la marcha atrás del que Hugo Chávez bautizó "el parto del poder popular", uno de sus jóvenes favoritos porque había nacido "en el pueblo".
"Abundan las razones", rezan todavía sus carteles sin retirar, aunque ahora lo que abundan son las quejas y las sospechas.
Maduro aprovechó la ocasión para saludar por televisión la renuncia de Abundio, "una noticia positiva".
"Quiero saludar el gesto que él ha tenido", agregó el presidente.
Pocos días antes, Adán Chávez había tildado al alcalde de "inmundo" y "traidor al legado" del comandante supremo. Incluso en el cuartel de campaña del PSUV, uno de sus murales está presidido por las acusaciones del mayor de los Chávez contra Abundio: "¡No use el nombre del comandante! Deje de tomarse fotos en cuyos fondos colocan intencionalmente la imagen de nuestro líder supremo".
Así las cosas, el rival de Machín es Edgardo Ramírez, ex ministro de Educación Superior y antiguo embajador en Cuba, avales de peso en el oficialismo si no fuera porque en Barinas lo acusan de ser un "paracaidista" del PSUV, llegado únicamente a su tierra para las elecciones después de dos décadas alejado.
Fue una designación a dedo impuesta desde el Palacio de Miraflores, ya que Ramírez ni siquiera se encontraba en la terna enviada por Adán Chávez a Maduro. En los círculos políticos de Barinas se destaca que la candidatura del ex diplomático cuenta con el respaldo incondicional del gobierno cubano.
En estas tierras llaneras, donde el calor es tan exagerado como algunos de sus hijos, la música también competirá en las elecciones del domingo próximo. En Barinas la música llanera, aquella que tanto le gustaba cantar a Chávez por televisión, no es sólo motivo de orgullo, sino también de propaganda.
Las camionetas partidistas recorren las calles con megáfonos exagerados e incansables. Los del PSUV entonan la "verdad, verdaíta" de Ramírez, "patria socialista, que sepa la oposición que mandamos los chavistas". Juegan en casa, porque el 90% de pancartas y carteles son los suyos, los que gritan las grandilocuencias revolucionarias.
El millonario aparato propagandístico del chavismo sabe que también se la juega en la cuna de la revolución.
Machín, el candidato con nombre de cantante, apuesta por las gaitas venezolanas, tan clásicas de la Navidad. "El cambio es inminente, la esperanza en Venezuela no se pierde", reza su estrofa favorita.
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