
En Erez, el paso de un mundo a otro
Allí se cruza del territorio israelí a Gaza
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CIUDAD DE GAZA (De una enviada especial).- Son casi mil metros, pero la caminata parece eterna.
Un recorrido solitario, abrasado por el sol, entre muros de cemento, alambre de acero, techo de plástico y cámaras de seguridad. El puesto de Erez, que franquea el paso -cuando se puede- entre Israel y Gaza, es saltar de un mundo a otro. Del costado israelí, queda el auto con aire acondicionado y el celular con buena cobertura. Del lado palestino, generalmente está el taxi destartalado, el carro tirado por burros, la comunicación deficiente y la basura.
Y también, una pequeña mafia que medra con los carritos de equipaje que, misteriosamente, han desaparecido. O se avanza con la carga a cuestas, o se paga lo que se exige.
"Bienvenido a Gaza", dicen allí, con orgullo, una vez que se traspone el control, se deja el territorio israelí y se avanza en sentido contrario al de los palestinos que quieren salir. Y no pueden. Ayer, cuando LA NACION llegaba, medio centenar de palestinos aguardaba en vano el permiso para abandonar la franja. En su mayoría, intentaban llegar a Cisjordania, la otra pata del territorio palestino, ahora brutalmente separado. Esperaban los frustrados viajeros entre el enjambre de moscas sobre la basura y el olor inconfundible de la miseria cuando no se tienen servicios sanitarios.
Antes de terminar el recorrido, LA NACIÓN tropezó con una mujer palestina, encerrada entre dos puertas de control, sin posibilidad de acceder a los timbres de llamada que hay cada tanto. Estaba asustada. "¡Por favor! ¡Ayúdeme!", suplicó, con algo de inglés y mucho de gestos. Pasó el mal trago y, con él, toda el agua que quedaba en la botella que se le ofreció. No dejó una gota. La mujer, que intentaba volver a su casa, estaba agotada por el susto y por el calor.
Pero las cosas cambian. Y a partir de ahora, la salida del territorio de Gaza puede complicarse nuevamente, no por disposición de Israel, sino de los propios palestinos. En este caso, del gobierno de Mahmoud Abbas, afincado en Cisjordania, que -para desautorizar al gobierno de Hamas- declaró inválidos los pasaportes emitidos en Gaza. El desconcierto entre viajeros era ayer absoluto.
Fuentes diplomáticas confirmaron, por otra parte, que se está permitiendo la salida de Gaza de palestinos con doble nacionalidad, pero que ni siquiera esta posibilidad es automática, ya que debe tramitarse a través de los consulados y embajadas del Estado correspondiente a la doble nacionalidad.
"No hay nadie en el paso de Erez porque no vale la pena ir: no hay manera de salir con nuestros documentos. Estamos encerrados en nuestra propia tierra", decían ayer en esta ciudad.





