
En Francia, la mafia cambia y crece
Hay más grupos y provienen del este de Europa
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PARÍS.- El crimen organizado en Francia cambió sensiblemente en los últimos años: no hay mafias capaces de "desafiar al Estado", como la mafia corsa o la French Connection de los años 60-70, sino grupos de "mafiosos" diseminados por el territorio nacional.
Pero hay peligrosas "organizaciones criminales estructuradas", provenientes de los suburbios desfavorecidos y de los países del este de Europa.
Así lo precisa un extenso informe de 140 páginas realizado por la Policía Judicial (PJ) francesa y difundido ayer. El exhaustivo documento precisa que esas mafias "más reducidas que antes, más locales, más especializadas conservan, sin embargo, una gran determinación y peligrosidad".
El período 2012-2013 se caracteriza por "un sensible aumento del número de organizaciones criminales provenientes de los suburbios sensibles".
Los circuitos de blanqueo son cada vez más sofisticados, la utilización fraudulenta de nuevas tecnologías está en auge y -para ciertos grupos- la política de fronteras abiertas que beneficia a los países europeos favorece la llegada de una nueva criminalidad de complejas ramificaciones.
Esas mafias de los suburbios, precisa el texto, se caracterizan por el control territorial mediante la fuerza, la concentración en el tráfico de marihuana -cuyo negocio es estimado en más de 1000 millones de euros anuales- y la alimentación de una economía subterránea. "Ese tráfico -agrega- genera una miríada de infracciones conexas." Desde el arreglo de cuentas hasta la extorsión, pasando por el blanqueo. La otra característica es la participación de menores.
Varios grupos extranjeros también están presentes en el paisaje francés. A las organizaciones africanas y asiáticas, que existen desde hace años, se agregaron mafias de los Balcanes (Albania, Kosovo, ex Yugoslavia, Rumania y Bulgaria), del Cáucaso y de Rusia. Cada una tiene su especificidad.
El tráfico de armas proviene casi exclusivamente de la ex Yugoslavia, cuya diáspora -instalada en la Costa Azul y París- alimenta la gran delincuencia francesa. El grupo de los llamado Pink Panthers es el ejemplo típico. Sus miembros serían ex militares provenientes de Serbia y Montenegro, que cometieron más de 120 robos de joyerías en el mundo desde 1997.
Tráfico de estupefacientes, robos, proxenetismo... Esas organizaciones son polivalentes y aprovechan las "debilidades estructurales y la corrupción endémica" de los Estados del sudeste de Europa. Para el informe, ahí reside uno de los problemas más serios: "Sus ciudadanos no necesitan visa". Pero "esos países constituyen el itinerario privilegiado que usan los traficantes, y las importantes diásporas implantadas en Europa prestan apoyo logístico a las organizaciones criminales".
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