
En Gran Bretaña, el mayor paro desde la era Thatcher
Una huelga general de empleados públicos paralizó ayer el país
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LONDRES.- Largas demoras en puertos y aeropuertos; más de un 40 por ciento de las escuelas con las aulas vacías; centenares de juicios suspendidos y decenas de miles de personas protestando en las calles. Ese fue el balance de la primera jornada de huelga de empleados públicos británicos en repudio del ajuste prescripto por el gobierno de coalición entre conservadores y liberales demócratas.
El paro, organizado por tres sindicatos del sector de la educación y uno que congrega a empleados públicos, fue el primero de carácter masivo a nivel nacional desde que David Cameron tomó las riendas del país en mayo de 2010, y el más serio al que ha tenido que enfrentarse un gobierno desde la época de Margaret Thatcher (1979-1990).
Maestros, profesores, empleados de juzgados, agencias de control fronterizo, oficinas tributarias, municipalidades, museos y hasta los que tramitan los tests de manejo de auto se plegaron a la huelga de 24 horas con la esperanza de frenar una reforma del sistema jubilatorio que, según aseguran, pone en peligro su subsistencia.
De concretarse, las jubilaciones de los empleados del Estado ya no se calcularán a partir del último salario, sino del promedio de ingresos de todos los años trabajados; las contribuciones mensuales serán aumentadas en un 3 por ciento y la edad de jubilación pasará de 60 a 66 años (68 años para los maestros).
Un líder sindical calculó que más de 500.000 profesores y empleados públicos se unieron a la huelga, pero el gobierno dijo que los huelguistas fueron 100.000, aunque esa cifra no incluye a los profesores, cuyo paro perturbó a 11.000 escuelas en Inglaterra y Gales.
"Esta es la huelga con más apoyo que hemos tenido nunca", dijo el líder sindical Mark Serwotka, jefe del Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (PCS).
No obstante, para Cameron, la huelga fue "innecesaria y prematura" porque las negociaciones con los sindicatos siguen en pie y porque "sin reforma, el sistema de pensiones corre el peligro de quebrar" debido al aumento de la esperanza de vida.
Dos kilómetros del microcentro londinense fueron ocupados por decenas de miles de manifestantes que expresaron su oposición a "trabajar más tiempo, cotizar más y ganar menos" para contribuir a pagar el déficit presupuestario nacional "creado por el sector financiero" y no por ellos.
Con pancartas que portaban eslóganes contundentes -"Coalición de resistencia", "No a los recortes" o "Salven nuestras pensiones"-, los manifestantes exigieron "compromiso" al gobierno.
Simon Foster, profesor de un colegio del condado de Essex (en las afueras de Londres), lamentó la gestión de Cameron: "Planean quitarnos dinero de nuestros fondos para subvencionar los problemas creados por otros".
Por otro lado, pequeños grupos de manifestantes anticapitalistas se enfrentaron con la policía, mientras la marcha se acercaba al Parlamento y fueron acordonados por oficiales.
La policía dijo que 41 personas fueron arrestadas en las últimas 24 horas, aunque las manifestaciones fueron mayormente pacíficas, al igual que las marchas realizadas en ciudades como Exeter, Manchester, Leeds, Liverpool y Newcastle.
Acatamiento
En Downing Street se procuró minimizar el impacto de lo sucedido y se informó que la huelga había tenido una tasa de seguimiento de apenas el 28 por ciento.
Los sindicatos, en cambio, sostienen que pasó la barrera promedio del 45 por ciento y que en algunos sectores, como en el emblemático Departamento de Trabajo y de Pensiones y en el Ministerio de Hacienda, el acatamiento alcanzó hasta el por 85 ciento.
El titular de Scotland Yard, Paul Stephenson, dijo que un 90 por ciento de los oficiales que atienden llamadas telefónicas en sus oficinas no se presentaron ayer a trabajar, con lo cual muchas emergencias no pudieron ser respondidas con rapidez.
Serwotka indicó, además, que con la masiva huelga se envió "un mensaje claro" al gobierno: "No toleraremos más que metan la mano en el bolsillo de los trabajadores y que reduzcan pensiones que han sido duramente ganadas".
El mayor sindicato de empleados públicos, Unison, no se sumó a la convocatoria, pero ayer advirtió que si las negociaciones a las cuales está actualmente abocado con representantes del gobierno no tienen resultado satisfactorio convocará a un paro general para septiembre próximo.
El descontento con las medidas de rigor adoptadas por la coalición conservadora-liberal demócrata para eliminar el déficit presupuestario en cuestión de cinco años ha ido en aumento en los últimos meses.
El gobierno insiste en que todos deben compartir el dolor mientras recorta 130.000 millones de dólares del gasto público para reducir el enorme déficit de Gran Bretaña, desbordado después de haber gastado miles de millones para rescatar a los bancos que se iban a pique.
Los estudiantes fueron los primeros en salir a la calle a fines del año pasado, para protestar en contra de la subida de las matrículas universitarias y, en marzo último, 250.000 empleados públicos se congregaron en Londres para expresar su frustración ante la congelación de sus salarios y la supresión de más de 330.000 puestos de trabajo.





