
En Ground Zero, un llamado a la unidad
El Papa homenajeó a las víctimas de los ataques a las Torres Gemelas
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NUEVA YORK.- Francisco ingresó en la plaza que recuerda el peor atentado terrorista de la historia, caminó hasta una de las fuentes construida sobre la huella que dejó una de las Torres Gemelas, dejó una flor sobre los nombres de las víctimas talladas en piedra y rezó. Luego, dejó un mensaje de unidad y tolerancia en un sitio -para algunos, sagrado- antaño destruido por el odio y la intolerancia.
En uno de los momentos más sensibles de su histórica gira por Estados Unidos, Francisco visitó Ground Zero, el epicentro de los ataques del 11 de Septiembre de 2001, donde se reunió con un grupo de familiares de las víctimas de los atentados y participó de una oración junto a otros 11 líderes religiosos.
"Me llena de esperanza, en este lugar de dolor y de recuerdo, la oportunidad de asociarme a los líderes que representan las muchas tradiciones religiosas que enriquecen la vida de esta gran ciudad", dijo el Papa. "En las diferencias, en las discrepancias, es posible vivir en un mundo de paz", afirmó.
La oración se realizó dentro del Museo del 11-S. El Pontífice se sentó en el escenario, en el medio del resto de los líderes religiosos, a quienes saludó uno por uno antes del inicio de la plegaria. El imán Khalid Latif y el rabino Elliot J. Cosgrove se saludaron delante de Francisco y luego abrieron la ceremonia.
En su discurso, Francisco recordó el dolor por las casi 3000 vidas que se perdieron en los ataques terroristas de 2001, pero eligió hacer especial hincapié en la reacción de la ciudad, al ponderar la solidaridad y la "bondad heroica" de Nueva York, una fuerza oculta, dijo, a la que siempre se debe apelar. Elogió a los bomberos, considerados héroes por su entrega en el día más trágico de Estados Unidos.
"En el momento de mayor dolor, sufrimiento, ustedes fueron testigos de los mayores actos de entrega y ayuda", afirmó Francisco. "Manos tendidas, vidas entregadas. En una metrópoli que puede parecer impersonal, anónima, de grandes soledades, fueron capaces de mostrar la potente solidaridad de la mutua ayuda, del amor y del sacrificio personal."
En sintonía con otros mensajes que se han escuchado aquí, el Papa hizo un fuerte llamado a la unidad, al afirmar que "la vida siempre está destinada a triunfar sobre los profetas de la destrucción" y que "la reconciliación y la unidad vencerá sobre el odio y la división".
Lo escuchaban unos 1000 familiares de las víctimas de los atentados; el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, y su mujer, Chrilane McCray; el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, y el ex alcalde de la ciudad Michael Bloomberg, que lo acompañó luego en un recorrido por el museo junto al cardenal Timothy Dolan.
Muchos familiares de víctimas de los atentados sólo estuvieron en la plaza, y no participaron de la plegaria interreligiosa. Sólo vieron al Papa por unos segundos, antes de que ingresara al museo, cuando rezó frente al monumento en memoria de las víctimas.
Francis Tamuccio, de 79 años, que perdió un sobrino en los atentados, lamentó no haber podido ver a Francisco un poco más de cerca. "Lo vislumbramos", dijo. "Queríamos verlo, pero se lo llevaron rápido", agregó.
Tim Dozel y Mike Nye, dos hombres corpulentos que pertenecen al cuerpo de bomberos de la ciudad, destacaron la presencia de Francisco.
"Creo que es genial que esté acá. Es bueno para la paz mundial. El hombre está intentando que todos se lleven bien", dijo Dozel, de 39 años. A su lado, Nye coincidía. "En mi mente, esto es territorio sagrado, así que es una gran cosa que él venga", afirmó. "Hay gente en el mundo que nunca va a creer en la tolerancia y la unidad, pero creo, en gran parte, que él está intentando que la gente sea más abierta y más unida."






