En medio de extrema tensión, Juan Guaidó intentará recuperar hoy el control del Parlamento

Juan Guaidó muestra en una conferencia de prensa el reglamento de debates parlamentarios, incumplido en la sesión de anteayer
Juan Guaidó muestra en una conferencia de prensa el reglamento de debates parlamentarios, incumplido en la sesión de anteayer Crédito: Yuri Cortez / AFP
Después del golpe legislativo que lo desplazó fraudulentamente, el líder opositor llamó a hacerle frente a la situación, fortalecido ante las dudas de los aliados moderados de Maduro
Daniel Lozano
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7 de enero de 2020  

CARACAS.- "Iremos a sesionar como nos corresponde, en el Palacio Federal Legislativo", afirmó ayer Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por más de 50 países. Así, todo apunta a que el país vivirá hoy otra de sus jornadas extremas, con Guaidó dispuesto a retarse cara a cara en un duelo político inédito con Luis Parra, elegido anteayer en forma fraudulenta titular de la Asamblea Nacional (AN).

Guaidó anunció que irá al Parlamento con los 100 diputados que anteanoche lo reeligieronen una sesión extraordinaria en la sede del diario El Nacional. "Sabemos que arriesgaremos el pellejo. Está en juego la república", adelantó. La república o lo poco que queda de ella, tras el golpe legislativo orquestado por el chavismo para desplazar a quienes se convirtieron en sus peores enemigos: el Parlamento democrático, sus diputados y su presidente.

"Vamos a poner el pecho, Venezuela lo vale, nuestros hijos lo valen. Mañana (por hoy) vamos a arriesgar el físico. Pedimos que nos acompañen", remató Guaidó, que ya cuenta con el pronunciamiento a favor del Movimiento Estudiantil, dispuesto una vez más a salir a la calle. El dirigente opositor, que se dio de baja de su partido Voluntad Popular (VP) para tener mayor capacidad política de movimiento, cuenta también con el respaldo de la misma comunidad internacional que lo apoyó durante todo un año. Incluso aparece reforzado gracias a las dudas demostradas por los aliados moderados de Maduro.

"El reconocimiento del gobierno a una directiva de la Asamblea Nacional nombrada por medio de una estratagema tosca e ilegítima es irrelevante. No logra reconocimiento internacional ni el defenestramiento de Guaidó, sino lo contrario, se aísla aún más y aleja al país de una solución negociada", subrayó el politólogo Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

De momento fortalecido, pero a la intemperie, Guaidó aceptó de esta forma la convocatoria realizada por su hasta hace poco compañero de la Unidad Democrática. Luis Parra se instaló ayer en su despacho con asistencia militar, la misma con la que ya contó en la jornada equinoccial de anteayer. El antiguo dirigente opositor aprovechó para realizar una invitación envenenada a su exjefe de filas: "Guaidó tiene la facultad de venir acá y sentarse en su curul (escaño) y decir lo que crea conveniente. Bienvenidos todos los diputados; lo de ayer (por el domingo) quedó en el pasado".

Parra ni siquiera fue capaz de aportar la lista de los diputados presentes en el hemiciclo, tampoco la de quienes lo votaron, porque nunca lo hicieron, más allá de la pantomima resuelta con un grito de "mayoría suficiente".

La realidad es que si en esta ocasión chavistas y expulsados de la oposición quieren cumplir la normativa parlamentaria, lo que sería una novedad, necesitan de la presencia de los diputados democráticos. El grupo oficialista no suma ni siquiera 70 votos, cuando es necesario un quórum de 84 presentes, frente a los 100 que ronda la oposición. Del listado inicial hay que contar y descontar titulares y suplentes y sacar una cuenta redonda, que siempre será favorable a Guaidó, salvo que intervengan otra vez los militares. La oposición sabe que cuando acuda de nuevo a las puertas del edificio legislativo, la Guardia Nacional Bolivariana decidirá quién entra y quién no.

Todo apunta a que de nuevo esgrimirán una lista negra, con inhabilitados y perseguidos, para pulverizar a la fuerza la mayoría opositora. Entre exiliados, encarcelados, perseguidos y comprados, la revolución logró reducir la gran ventaja opositora adquirida en las urnas de las legislativas de 2015: 112 diputados contra 55 del chavismo.

Tres de ellos están desde anteayer protegidos en embajadas extranjeras, ya que evitaron por los pelos su detención. Se trata de Gilberto Sojo, Ismael León y Freddy Superlano, "a quienes quitaron sus credenciales", denunció Voluntad Popular. Sojo ni siquiera está inhabilitado, pero se trata de un antiguo prisionero político, las víctimas favoritas del chavismo.

"Es una vergüenza que el poder civil sea aplastado por el poder militar", recordó Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano para las Fuerzas Armadas.

Mientras tanto, los intentos de soborno, los famosos "maletines verdes", no han dejado de circular tras "el salto de talanquera" (cambio de bando político) de al menos 15 parlamentarios y dirigentes. "Los diputados 'traidores' me ofrecieron 750.000 dólares para torcer la voluntad popular y no apoyar a Guaidó. Lamentablemente, algunos cayeron en esa traición", reconoció el diputado José Hernández, quien no aceptó los cantos de la sirena millonaria. Hay que tener en cuenta que los diputados cumplen cuatro años sin sueldo y que el chavismo impide la financiación estatal de los partidos.

Parra obtuvo otros espaldarazos esperados en sus horas de "gloria" política. Después de que Maduro anunció que reconocía al "presidente opositor" se sumaron el pastor evangélico Javier Bertucci, siempre cercano a las tesis de Miraflores, y Claudio Fermín, uno de los jefes de los partidos que se sientan con el gobierno en la polémica "mesa del diálogo". Ninguno de ellos tiene representación parlamentaria.

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