En medio de una fuerte polémica, renunció el presidente de Alemania
Köhler había vinculado el compromiso militar de Berlín en el exterior con intereses comerciales
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BERLIN.- El presidente de Alemania, Horst Köhler, anunció ayer inesperadamente su renuncia como jefe de Estado por la polémica generada después de unas declaraciones suyas en las que vinculaba el compromiso militar de Berlín en el exterior con los intereses comerciales alemanes.
El anuncio de Köhler fue recibido con sorpresa por la canciller alemana, Angela Merkel, que declaró que respetaba la decisión del veterano político democristiano.
Después de regresar de una visita a Afganistán la semana pasada, Köhler justificó en una entrevista de radio el mandato de las fuerzas armadas alemanas también desde el aspecto económico y comercial, lo que desató una acalorada controversia.
"Un país de nuestras dimensiones y orientado hacia el comercio exterior y dependiente de él tiene que saber que, en caso de urgencia, la misión militar es necesaria para salvaguardar nuestros intereses, por ejemplo, las libres vías comerciales [?] e impedir grandes inestabilidades regionales que con seguridad también incidirían negativamente en nuestras posibilidades de comercio", dijo Köhler.
Varios políticos de la oposición lo acusaron de estar justificando "guerras comerciales" que no respondían ni a la base jurídica ni a la justificación política de la misión en Afganistán, e incluso algún miembro del gobierno se atrevió a calificar las declaraciones de Köhler de "desafortunadas".
El presidente alemán matizó más tarde que con sus declaraciones se había referido a la lucha contra la piratería en las costas de Somalia, pero las críticas no cesaron.
El jefe de Estado alemán, de 67 años, justificó su renuncia por la "falta de respeto" hacia su persona por parte de aquellos que lo criticaron duramente los últimos días. "Las críticas han ido hasta el punto de asegurar que yo defiendo intervenciones del ejército federal que no están cubiertas por la ley", afirmó Köhler.
La dimisión del presidente alemán, que llegó al cargo en 2004 con el apoyo de los partidos actualmente en el gobierno, supone un duro revés para la coalición de centroderecha que dirige Merkel, en un momento de tensiones entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el partido liberal (FDP).
La propia Merkel confirmó, en una breve declaración ante la prensa, que conoció la decisión de Köhler dos horas antes del anuncio público, y reveló que intentó en vano hacerle cambiar de opinión. Además, agradeció su trabajo en la presidencia y como "excelente asesor" en materia económica, gracias a su experiencia pasada al frente del Fondo Monetario Internacional.
"Este paso sólo se explica si se tiene en cuenta cómo aquellos que eligieron a Köhler ahora le han retirado su apoyo", dijo por su parte el dirigente de la oposición socialdemócrata, Sigmar Gabriel, que acusó a la coalición de Merkel de desamparar a "un presidente incómodo".
Como todos los presidentes alemanes -elegidos por el Parlamento por un período de cinco años renovable una sola vez- Köhler desempeñaba funciones principalmente representativas.
La elección del nuevo presidente, a cargo de una asamblea especial de legisladores y representantes de los 16 estados, se realizará en los próximos 30 días.


