
Endurece Suiza sus leyes de inmigración
Virtualmente cierra sus fronteras
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BERNA.- La neutral Suiza, hogar de agencias humanitarias y del Comité Internacional de la Cruz Roja, votó ayer masivamente en favor de hacer más difícil el ingreso a los inmigrantes, en especial si no provienen de la Unión Europea, mediante una ley que ha sido calificada por sus detractores de "xenófoba" y "racista" y que convertirá al país en uno de los más restrictivos de Occidente.
A pesar de las advertencias sobre el daño que podría sufrir la imagen de país humanitario que conserva Suiza, más del 68 por ciento de los votantes optaron por el "sí" en el referéndum sobre las leyes que limitan el ingreso de los no europeos que buscan empleo, entre otros puntos. Esta postura triunfó en los 26 cantones del país, de 7,3 millones de habitantes, de los cuales el 21 por ciento es extranjero.
Los votantes aceptaron los argumentos del ministro de Justicia (de derecha), Christop Blocher, de que las nuevas regulaciones -entre ellas la que estipula que todo el que solicita el asilo debe mostrar un pasaporte- son necesarias para combatir los abusos al sistema. "La gente ha dicho que no quiere abusos, pero que quiere mantener la tradición humanitaria de Suiza", dijo Blocher.
Los votantes también parecieron rechazar un llamado de los partidos de centroizquierda a redirigir parte de las ganancias del Banco Central al nuevo sistema público de pensiones, una movida a la cual el poderoso Banco Nacional Suizo se oponía tenazmente.
Las medidas ya habían sido aprobadas por el Parlamento y el gobierno, pero los oponentes juntaron suficientes firmas como para forzar un voto nacional que finalmente les resultó negativo por amplia mayoría.
Uno de los puntos más ásperos y polémicos de la nueva ley es el que obliga a todos aquellos que soliciten el ingreso en Suiza en calidad de refugiados a presentar un pasaporte dentro de las primeras 48 horas, algo que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) previno que es difícil de aplicar, teniendo en cuenta que no siempre los refugiados disponen de toda la documentación en regla.
Además, la nueva ley, entre otros puntos, suprime la ayuda social a quienes se les ha denegado el pedido de asilo y la reemplaza por una simple "ayuda de emergencia" de unos 600 euros que, de todas maneras, también corre peligro de ser eliminada.
La permanencia en Suiza está prohibida para los extranjeros no europeos que no sean contratados para un trabajo específico. Y aun los contratados deben probar que disponen de calificaciones profesionales específicas y que ningún trabajador suizo o europeo puede ocupar ese puesto en su lugar.
Las penas para quienes alberguen a extranjeros con orden de expulsión son durísimas: hasta cinco años de prisión y 300.000 euros de multa. Y contemplan hasta dos años de prisión para los extranjeros sin documentación que se nieguen a abandonar el territorio por propia voluntad.
La nueva norma acepta la reunificación familiar en Suiza siempre y cuando los niños no superen los 12 años de edad, aunque para el caso de los europeos el permiso se extiende hasta los de 21.
Lamento del Acnur
El Acnur dijo ayer que lamentaba que Suiza hubiera votado en favor de nuevas leyes "restrictivas" para otorgar asilo. El vocero William Spindler dijo que la agencia iba a seguir de cerca las acciones del gobierno suizo para asegurar que el tratamiento de quienes buscan asilo y de los refugiados permaneciera a tono con las leyes internacionales.
Las nuevas medidas han sido propuestas a pesar de las cifras que demuestran que los pedidos de asilo han caído abruptamente durante los últimos años, en línea con la tendencia mundial. Unas 10.000 personas buscaron asilo en Suiza en 2005, un 29 por ciento menos que el año anterior y un 50 por ciento menos que los que lo habían hecho en 2003, de acuerdo con cifras oficiales.
Para el ministro Blocher y otros defensores de las nuevas restricciones, el declive justamente muestra la efectividad de otras medidas ya vigentes. Pero el funcionario advirtió, sin embargo, que todavía hay demasiados falsos refugiados sacando provecho del sistema.




