"Estoy aterrorizada": la nueva realidad de millones de desocupados en EE.UU.
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WASHINGTON.- Marzo fue despiadado. La gran bonanza económica que vivió Estados Unidos en la última década desde el fin de la Gran Recesión, que pulverizó el desempleo y desparramó riqueza –sobre todo, a los más ricos– se frenó en seco por la pandemia del coronavirus , y dejó al país frente a la desolación: millones de nuevos desocupados, conmocionados por una cruda realidad, impensada hasta hace apenas unas semanas.
"Estoy extremadamente aterrorizada", resume Ashley, 38 años, diseñadora de moda, quien pasa luego a enumerar todo lo que la horroriza: "El virus, la economía, dónde estaremos dentro de seis meses a partir de ahora, cuando esto termine, cuándo será seguro volver a trabajar, cuándo abrirá todo de nuevo, y aun si eso pasa, ¿sigue siendo seguro? Muchas incógnitas que me dan mucha ansiedad", cierra.
Ashley manejaba un equipo de diseñadora para una marca de ropa "bastante comercial" que prefiere no nombrar. Es una de las afortunadas: la empresa suspendió el 50% de su personal, sin echarlos. Ashley no cobrará su sueldo "hasta próximo aviso", pero mantendrá su seguro médico, una enorme diferencia en Estados Unidos, y más en medio de una pandemia. Tiene esperanza de volver a trabajar.
"Espero que no dure demasiado. Pero no lo sabemos. Nadie sabe cuánto tiempo durará esto. Tuvimos que cerrar todas nuestras tiendas", relata. "Espero que no sea más de un mes, pero no lo sé", sigue.
Ashley vive en Brooklyn con su marido, un diseñador que trabaja para una empresa de marketing, y su hijo de dos años. Se toman turno para ir a hacer las compras al supermercado. El lunes, por primera vez en su vida, Ashley llamará al Departamento de Trabajo de Nueva York para solicitar seguro de desempleo. Ni siquiera figura entre las más de 10 millones de personas que perdió su trabajo en marzo y ya solicitó ayuda al Estado.
"El lunes es mi primer como desempleada, por lo que solicitaré el desempleo, lo que nunca pensé que tendría que hacer en mi vida. Y sé que es una declaración muy privilegiada. Es horrible", afirma.
La vida de Julie, 39 años, cambió en dos días. Desde 2007, Julie vivía en Nueva York con comodidad, en un departamento de Williamsburg, en Brooklyn, como paseadora de perros. Tenía 17 clientes –todos integrantes del "1%", bromea– que la consideraban casi parte de su familia. Paseaba sus perros todos los días de lunes a viernes.
"Entre el 11 y el 13 de marzo perdí a todos menos tres de mis clientes. Todos se fueron a sus casas fuera de la ciudad, en los Hamptons o Connecticut. En 48 horas, básicamente perdí todo mi negocio", lamenta.
Con la ciudad trabajando desde la casa, las posibilidades de rearmar su clientela fueron extremadamente complicadas, y además ya no era seguro salir a la calle. Tres clientes le ofrecieron seguir, eso implicaba salir de su casa e ir a Manhattan todos los días. "Les dije que pararía hasta que fuera seguro estar afuera nuevamente", dijo. Los tres clientes igual le siguieron pagando igual para ayudarla.
"Soy más afortunada que otras personas porque todavía tengo algunos ingresos. Pero no sé cuánto durará eso. Mucha gente pensó que en el momento en que me ofrecieron esto iba a durar un par de semanas. No creo que esto vaya a durar seis meses, al menos la primera ola", intuye.
Julie además vive en un departamento con el alquiler regulado, una anomalía que en Nueva York permite pagar un alquiler muchísimo más bajo.
"La gente le pide a los políticos que suspendan el alquiler. Es una locura, para la mayoría de nosotros, nuestro alquiler es tres cuartos de nuestros ingresos en Nueva York. Va a ser imposible seguir pagando el alquiler a medida que avanza esta pandemia. Si las tres personas que me pagan dejan de hacerlo, estoy jodida. No podré pagar el alquiler", afirma.
Julie está con su pareja en la casa de sus suegros en Carolina del Norte. Está asustada, pero también enojada y frustrada con el manejo del gobierno federal de la crisis. Trata de mantener la calma. "Decidimos que íbamos a tomar esto día a día", afirma. "Cada día es como un año de perros".








