
ETA amplía su frente de batalla y golpea en Francia
Con el asesinato de un policía francés, el grupo vasco también siembra el terror fuera de España
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MADRID.- Golpeada y continuamente acosada en su agonía por el gobierno y las fuerzas de seguridad españolas, ETA volvió a matar después de siete meses.
Pero esta vez no se trató de un ataque más: al asesinar a un policía francés en un tiroteo en un pequeño pueblo cercano a París, los terroristas abrieron oficialmente un nuevo frente de lucha en Francia, donde su accionar nunca antes había generado víctimas mortales.
Sin embargo, los relatos de diversos testigos de la muerte del agente Jean-Serge Narín, de 53 años y padre de cuatro hijos, ponen en duda que el asesinato sea parte de un plan estratégico de revitalización de ETA basado en un "salto de calidad", como sugerían algunos medios españoles poco después de conocerse la noticia, en la mañana de ayer.
De acuerdo con la versión oficial que dio a conocer la policía francesa, Narín falleció al enfrentarse en un intercambio de disparos de armas de fuego con un grupo de seis presuntos etarras que se trasladaban en tres autos robados, y que también lograron herir al acompañante del agente.
El policía se había acercado a uno de los vehículos, ocupado por cuatro terroristas, porque había advertido que se trataba de un automóvil robado. En ese momento, un segundo coche, también robado y tripulado por supuestos miembros de ETA, abrió fuego contra el patrullero de Narín, quien, a pesar de vestir un chaleco antibalas, murió al recibir un disparo que ingresó por una de sus axilas.
Tras el tiroteo, producido en la localidad de Dammarie-lès-Lys, una segunda patrulla logró detener a uno de los autos, en el que se trasladaba el etarra Joseba Fernández Aspurz, alias "El Guindi".
Fernández Aspurz estaba prófugo de la justicia española tras haber incendiado cajeros y destrozado vidrieras de bancos en Navarra, durante una manifestación violenta; además, había sido acusado de atacar con bombas molotov a dos policías en las últimas elecciones de Pamplona, en marzo de 2009.
A pesar de esta detención, las fuerzas de seguridad francesas no lograron evitar la fuga de los compañeros de Fernández Aspurz, quienes en una primera instancia no habían podido ser identificados. Esto, a pesar de que las últimas versiones difundidas sobre anoche señalan que el comando involucrado en el asesinato de Narín estaría integrado por un total de 10 terroristas, entre ellos una mujer.
Como era de esperar, las repercusiones entre las máximas autoridades políticas llegaron de inmediato y, esta vez, también involucraron al gobierno de Francia.
Sobre el mediodía del ayer, el presidente de ese país, Nicolás Sarkozy, expresó su deseo de que los integrantes del comando etarra fugados fueran "detenidos rápidamente", para luego ser "duramente castigados".
Además, homenajeó a Narín, quien "encontró la muerte en el ejercicio de su deber", y destacó la labor de los policías en la de detención de Fernández Aspurz, por haber "arriesgado sus vidas en beneficio de la seguridad de todos los franceses".
La primera muestra de preocupación de las autoridades sobre la extensión del conflicto con ETA a territorio francés había sido manifestada por el propio rey Juan Carlos I, quien al enterarse del asesinato del agente Narín llamó por teléfono a Sarkozy para expresarle sus condolencias y el "máximo agradecimiento" por la ayuda de Francia en la lucha contra el terrorismo.
Condenas
Por su parte, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció que tanto Francia como su país "seguirán colaborando en la lucha implacable contra los criminales de la banda terrorista".
Además, se mostró conmovido por "el alto precio" pagado por Francia en su propósito de colaborar con España en su lucha contra ETA.
"He sentido el asesinato de este gendarme como si se tratara de un miembro de nuestras fuerzas de seguridad del Estado porque sé hasta qué punto colaboran con nosotros y sienten la causa de la libertad y del fin de ETA como lo sentimos nosotros", dijo Zapatero.
No todos repudiaron con idéntica energía el atentado. Según informó la edición digital del diario El Mundo , la izquierda vasca, conocida en España como "izquierda abertzale", se limitó a lamentar el asesinato de Narín, al que trató de "hecho fortuito" y "no premeditado" por parte de la agrupación terrorista.
La izquierda abertzale le pidió a ETA que "ratifique su posición favorable al desarrollo de un proceso democrático", aunque también mencionó la reciente aparición del cuerpo del militante vasco Jon Anza en una morgue de Toulouse como un "caso de guerra sucia" que implicaría a las fuerzas de seguridad, a pesar de que la autopsia reveló la semana pasada que el activista había muerto por causas naturales.
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