
Eugene, el ex mayordomo negro de la Casa Blanca
Tiene 89 años y votó orgulloso a Obama
1 minuto de lectura'
NUEVA YORK.- La elección de Barack Obama como presidente tuvo un sabor especial para Eugene Allen, de 89 años, 34 de ellos pasados como mayordomo de la Casa Blanca.
Los afronorteamericanos como él, hasta hacía no tanto tiempo, sólo transitaban por la cocina del 1600 Pennsylvania Avenue, la sede presidencial.
Eugene siempre trabajó más cerca de los platos sucios y de las lavanderías que de la Oficina Oval. Pero lustró con orgullo los cubiertos de plata y llevó las bandejas con la frente alta en los banquetes de gala de la Casa Blanca. El martes pasado, también con la frente en alto, fue a votar por Barack Obama.
La Casa Blanca es la casa de todos los estadounidenses, pero ahora para el ex mayordomo oriundo de Virginia lo es un poco más aún.
"En la cocina eran todos negros. Aun los porteros, negros también ellos", dijo Ted Sorensen, consejero especial del presidente John F. Kennedy, que en su época se esforzó por modificar la situación y permitir que los negros pudieran acceder a otro tipo de cargos en la Casa Blanca. Sin embargo, al cabo de un año, sólo una persona de color formaba parte del staff del Poder Ejecutivo. "La sensibilidad de la época estaba equivocada", recalcó Sorensen.
Tan equivocada estaba que, cuando en 1963 Kennedy invitó a 800 negros a la Casa Blanca para celebrar el centenario de la emancipación de los esclavos, un episodio causó embarazo: el actor Sammy Davis Jr. fue incluido entre los comensales de la cena de gala junto con su mujer blanca May Britt.
"Kennedy se quedó petrificado cuando vio a esa pareja blanca y negra que entraba en la Casa Blanca. Les dijo a los fotógrafos que no les hicieran fotos a Davis y a su esposa", contó Louis Martin, el funcionario demócrata que había organizado el evento.
En la Casa Blanca, Eugene vio pasar a seis gobiernos trabajando seis días a la semana. "No falté nunca, ni un día", dijo al diario The Washington Post .
Eugene estaba en la cocina de la Casa Blanca cuando mataron al presidente Kennedy y, aunque fue invitado a las exequias, prefirió no asistir para cumplir con otra tarea. "Alguien tenía que atender a la gente cuando volvía del funeral", contó.
El presidente Harry Truman lo llamaba Gene, Gerald Ford le hablaba de golf, Nancy Reagan la abrazó cuando se jubiló. Entre 1952 y 1986, Allen vio pasar ante sus ojos la historia racial de Estados Unidos: la sentencia Brown contra el Ministerio de Educación, que abolió la discriminación en las escuelas; la marcha de los negros sobre Washington; Loving contra el Estado de Virginia, que despenalizó los matrimonios mixtos; la capital en llamas después del asesinato de Martin Luther King...
Cuando fue contratado en 1952, con un salario de 2400 dólares al año, Eugene no podía usar los baños públicos cuando regresaba a su casa en Virginia. Pero vio de cerca cómo cambiaban los tiempos, y recuerda cuando vio a Colin Powell en el Salón Oval por primera vez, en 1987, como consejero de Ronald Reagan. Mientras servía las bebidas, no pudo evitar pensar en que los negros se acercaban al centro del poder, más de lo que él jamás imaginó.
Hoy, con el nuevo presidente, tiene esperanza: "No tuvimos nunca nada. Pero siempre esperé que las cosas cambiaran para mejor", dijo Eugene.



