Europa esperaba poner su casa en orden este año: no está ni cerca

Steven Erlanger
Steven Erlanger MEDIO: The New York Times
Manifestantes anti-Brexit, ayer, frente al Parlamento británico
Manifestantes anti-Brexit, ayer, frente al Parlamento británico Fuente: AP - Crédito: Tim Ireland
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13 de diciembre de 2018  

BRUSELAS.- Se suponía que 2018 sería el año en que Europa iba a poner la casa en orden: finalmente ratificaría un acuerdo con Gran Bretaña sobre su desvinculación del bloque regional; el presidente francés, Emmanuel Macron , sucedería a la canciller alemana Angela Merkel como líder de la Unión Europea (UE) y lanzaría grandes planes para revitalizarla. Los retrocesos democráticos en Hungría y Polonia encontrarían un freno. El populismo sería controlado. Nada más lejos de eso.

El descalabro sigue igual que de costumbre. La única diferencia es que la UE ya no cuenta con un timonel fuerte que la guíe a través de las tormentas que siguen trastocando su agenda. Ese rol lo cumplía Merkel, pero su voz sobre los asuntos europeos se va apagando. Y Macron enfrenta violentas protestas y una crisis interna que pone en jaque su presidencia.

Las turbulencias políticas quedaron expuestas esta semana, con los últimos episodios de ese gran psicodrama británico llamado Brexit . "Llegó la hora de la verdad, el momento de reconocer que las cosas son más difíciles de lo que parecían hace un año", dice el diplomático francés Pierre Vimont, exdirector del servicio de relaciones exteriores de la UE.

El hecho de que el descalabro provenga de las tres potencias históricas de Europa, antes consideradas fuente de su estabilidad política, revela a las claras que ningún rincón del continente quedó inmune a las fracturas políticas que se abrieron desde la gran crisis financiera de 2008 y que se aceleraron y agigantaron con la crisis migratoria de 2015.

Para la directora del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, Daniela Schwarzer, la pregunta que quema como papa hirviendo es quién será capaz de liderar a Europa mientras emerge una nueva generación de políticos, tanto en Alemania como en otros países del bloque. Y ahora que la actual conformación de la Comisión y del Parlamento Europeos se acerca al final de su mandato y que tanto Merkel como Macron están debilitados, no asoma ningún líder paneuropeo convincente.

Sin reemplazos

Merkel encarnaba una voz europea seria que atraía la atención mundial y era capaz de imponerse ante el auge del nacionalismo de los líderes de otros miembros de la UE. Pero si bien su probable sucesora, Annegret Kramp-Karrenbauer, es proeuropea, también es una recién llegada con escasa experiencia en política exterior.

Y los problemas políticos que enfrenta Macron en París revelan que la histórica alianza franco-germana que funcionaba como eje de la agenda política de Europa se desbarató.

"Entre el Brexit, la creciente tensión y polarización entre los gobiernos de la UE, y la debilidad del sistema que tiene sede en Bruselas, hay más espacio para iniciativas nacionales y multilaterales", dice Schwarzer. "Pero para avanzar en esa dirección necesitamos líderes, o al menos gente que sepa motivar y guiar a grupos más pequeños de países".

"En este momento en que debería jugar un papel importante, Europa está completamente ensimismada, obsesionada consigo misma y con lo que pueda pasar mañana mismo en Gran Bretaña, Francia y Alemania", dice el politólogo francés Dominique Moïsi sobre los problemas internos que afrontan sus gobiernos.

Para Moïsi, los efectos del caos político que amenaza a Francia, tan central para el proyecto europeo, serían devastadores. "Si cae Macron, el futuro de Francia es la Italia actual", dice en alusión al resurgimiento de los extremismos, especialmente del ultraderechista Frente Nacional, ahora rebautizado Agrupación Nacional y siempre bajo la batuta de Marine Le Pen .

Los problemas del bloque se extienden más allá de Gran Bretaña, Francia y Alemania. Incluyen a países como Suecia, que sigue sin formar gobierno tras una elección con marcado voto populista; Bélgica, donde el partido populista de derecha acaba de abandonar el gobierno por su desacuerdo con la política migratoria, y también España, Holanda y Dinamarca, donde las mayorías de gobierno son endebles y crece la bronca popular por cuestiones como la inmigración, el islam y las identidades nacionales.

"Toma formas diferentes, pero las causas son las mismas: política económica, globalización, nuevas tecnologías, el nuevo mundo multipolar, el ascenso de China", dice el francés Vimont. "Todo se reduce al descontento de un gran número de nuestros ciudadanos, que lo están manifestando fuerte y claro, pero todavía nadie ha sabido proponer un futuro que tome en cuenta ese descontento".

La próxima prueba son las elecciones para el Parlamento Europeo, que se celebrarán en mayo próximo, debido a la total desconexión entre esa carrera electoral y la vida de la gente común. Los partidos de ultraderecha de todo el continente se están organizando con la esperanza de alzarse con gran parte de las bancas, mientras que a los partidos del establishment les cuesta cada vez más defender la idea de la unidad europea.

Traducción de Jaime Arrambide

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