
Falcione dijo que "admira y respeta" a sus captores
Odisea: de vuelta en España, el rehén argentino del avión indio dijo que no tiene ni miedo ni amor por quienes lo privaron de la libertad.
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BARCELONA.- El hispanoargentino Carlos Falcione Rodríguez, que fue rehén una semana en el Airbus de Indian Airlines junto con otros 154 pasajeros a fines de diciembre, admitió ayer sentir "respeto y admiración" por los terroristas que lo mantuvieron cautivo.
En declaraciones desde Barcelona al canal argentino de cable TN, Falcione dijo que los admira pese a saber que él "era el segundo en la lista" de los que serían ejecutados si no se satisfacían los reclamos de los secuestradores.
"No les tengo miedo ni amor, quizás un poco de respeto y admiración: yo no soy capaz de hacer todo eso, y estos señores, con 29 años y pistola en mano... es admirable", señaló Falcione.
Nacido en la provincia argentina de Entre Ríos, pero radicado desde niño en España junto a sus padres, Falcione relató que durante las negociaciones entre terroristas y fuerzas de seguridad afganas lo llevaron, junto a otro ciudadano hispano, "a la parte delantera del avión, donde se ve que era la sala de ejecución".
"Me explicaron que si no se arreglaban las cosas era el siguiente, el segundo de la lista", destacó.
Armados con pistolas, cuchillos y granadas, los extremistas tomaron el avión de Indian Airlines el 24 de diciembre último, minutos después de despegar de Katmandú (Nepal) rumbo a Nueva Delhi. El 25 de diciembre el avión aterrizó en Kandahar (Afganistán), donde los secuestradores dieron a conocer sus demandas y liberaron a un ciudadano indio enfermo. Un pasajero que regresaba de su luna de miel fue asesinado a puñaladas.
Tras ocho días de tensión, liberaron a los rehenes, después de que el gobierno indio aceptara dejar ir a tres militantes islámicos detenidos, que luchan por la secesión del territorio de Cachemira, bajo control de la India.
Creyó que era una broma
Según relató Falcione, al principio, los pasajeros creyeron que era una broma y sólo tomaron conciencia de que era un secuestro a la media hora, cuando vieron "a cuatro individuos armados amenazando a los pasajeros".
Al recordar la tensión dentro del avión, indicó que "escapar era imposible, porque aparte de los cinco individuos afuera estaban los talibanes armados hasta los dientes". Y agregó:"Lo único que piensas es en que termine, de una forma positiva o negativa, pero que termine. El sistema nervioso no soportaba más, y uno se entregaba a su suerte".
Ahora que ya está de vuelta en Madrid, toma las cosas con mayor calma. "Desgraciadamente, las vacaciones no tuvieron un feliz final -dijo-, pero el nuestro sí fue un feliz final: salimos sanos y salvos y regresamos a casa."



