Feroz ataque en Irak: mueren 14 marines
Fue uno de los peores golpes para EE.UU. desde el comienzo de la guerra; también mataron a un periodista norteamericano
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BAGDAD.- En uno de los ataques más letales contra las fuerzas estadounidenses desde el comienzo de la guerra en Irak, 14 marines y su intérprete murieron ayer al explotar una bomba al paso de su vehículo en Haditha, al noroeste de Bagdad, al tiempo que un periodista norteamericano fue asesinado a balazos en Basora.
Los marines muertos viajaban en un vehículo de asalto anfibio por el valle del río Eufrates, cerca de la frontera con Siria, cuando estalló una bomba colocada al costado de la ruta. Según un comunicado divulgado por el mando militar estadounidense, en el ataque también perdió la vida el traductor iraquí que acompañaba a los uniformados, mientras que otro soldado resultó herido de gravedad.
La explosión, además, se produjo dos días después de que siete marines murieron en la misma zona durante combates con fuerzas insurgentes.
El grupo Ansar Al-Sunna, vinculado con Al-Qaeda, se adjudicó el ataque en un mensaje en Internet, en el que afirmó que sus combatientes habían decapitado a los norteamericanos que seguían con vida tras la emboscada.
La noticia provocó una fuerte conmoción en Estados Unidos, donde el Pentágono admitió que los insurgentes están usando bombas cada vez más poderosas y sofisticadas, capaces de atravesar unidades blindadas. "Este es un enemigo muy brutal, letal y capaz de adaptarse", dijo en una conferencia de prensa Carter Ham, director adjunto de operaciones de la Junta de Jefes del Estado Mayor de Estados Unidos.
Por su parte, el presidente George W. Bush dijo que la mejor forma de honrar a los marines es completar la misión en Irak, descartando así la posibilidad de una retirada anticipada de las tropas. "Estamos en guerra. Nos enfrentamos a un enemigo implacable", afirmó Bush en un discurso en Texas, en el que dijo que si se fija un calendario para la retirada de tropas, los insurgentes ajustarán sus tácticas a la nueva situación.
El de ayer fue uno de los ataques más mortíferos contra tropas norteamericanas desde la invasión a Irak, en marzo de 2003. El más grave ocurrió en diciembre último, cuando un terrorista se inmoló en una carpa que funcionaba como comedor en una base cerca de Mosul y mató a 22 personas, entre ellas 14 militares norteamericanos. Con las muertes de ayer ya llegan a 1815 los militares estadounidenses caídos en Irak desde marzo de 2003, y a 975 en los 13 meses transcurridos desde la entrega de poder de las fuerzas multinacionales a los iraquíes (es decir, más de dos por día).
Secuestrado y asesinado
También ayer apareció el cadáver del periodista estadounidense Steven Vincent, que fue encontrado acribillado a balazos en una calle en Basora, al sur de Irak, donde había sido secuestrado el día anterior.
Vincent, un periodista independiente que escribía artículos para The New York Times, Christian Science Monitor y National Review, preparaba un libro sobre Basora cuando fue secuestrado anteayer junto con su traductora iraquí, Nour Weidi.
Según fuentes policiales, ambos fueron interceptados por cinco hombres armados a bordo de una patrulla cuando salían de una casa de cambio. La policía dijo que había advertido al periodista sobre los riesgos de desplazarse sin protección.
En una columna publicada el 31 de julio en The New York Times, Vincent escribió que la policía de Basora estaba fuertemente infiltrada por grupos chiitas, incluyendo los que son leales al clérigo radical Muqtada al-Sadr.
Su cadáver fue hallado al lado de una ruta al sur de Basora con un balazo en la cabeza y varios en el cuerpo. Llevaba un paño rojo alrededor del cuello y esposas en sus muñecas, lo que sugiere que lo ataron y le cubrieron los ojos antes de dispararle.
Su traductora, en tanto, está gravemente herida: recibió dos tiros en el pecho y dos en una pierna.
La muerte de Vincent marcó el primer caso de un periodista occidental convertido en un blanco deliberado en Irak desde la invasión de 2003. Otros reporteros murieron al de ser alcanzados por la violencia que afecta al país, pero no por su condición de periodistas.
La embajada de Estados Unidos en Bagdad afirmó que se hará todo lo necesario "para descubrir a los responsables de este crimen odioso".




