
Fin de la pelea por una fabulosa herencia en Asia
La reclamaban un maestro de Feng Shui y una entidad benéfica
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HONG KONG.- Un juez de Hong Kong decretó ayer que el patrimonio de la multimillonaria Nina Wang, conocida como Little Sweetie, no pasará a manos de su maestro de Feng Shui y amante casado. En cambio, el juez Johnson Lam dictaminó que Wang, considerada la mujer más rica de Asia y fallecida de cáncer en 2007 a los 69 años, deseaba dejar su patrimonio a su obra benéfica: la Chinachem Charitable Foundation, según un testamento que redactó en 2002.
El juez también invalidó un supuesto testamento de 2006, aportado por el asesor espiritual de Wang, Tony Chan, mediante el que toda la fortuna habría sido para este maestro de Feng Shui. Se estima que el patrimonio de Wang oscila entre los 4000 y los 13.000 millones de dólares.
Wang, una excéntrica mujer que usaba trenzas y minifalda ya entrada en la madurez, era directora del poderoso Chinachem Group, un conglomerado dedicado al desarrollo inmobiliario que ella y su esposo, Teddy Wang, habían construido juntos.
Su inmensa riqueza provocó rumores, polémicas y peligros. La pareja fue secuestrada en 1983, y la señora Wang fue liberada para que pudiera organizar el pago del rescate. Finalmente, el señor Wang también fue liberado. Pero fue secuestrado una vez más en abril de 1990 y entonces se pagó la mitad del rescate pedido, 60 millones de dólares. Algunos de sus secuestradores fueron arrestados, pero nadie volvió a ver nunca al señor Wang.
Nina Wang conoció a Chan en 1992, mientras intentaba desesperadamente encontrar a su esposo. Por su primer servicio a Wang, un masaje en la cabeza, Chan cobró 6500 dólares. Con el paso del tiempo, según Chan, Wang le llegó a pagar 258 millones de dólares por sus servicios. Algo curioso para alguien como Nina, que prefería los McDonald´s a los restaurantes de lujo y la ropa barata a la de grandes marcas. Llevaba un tren de vida reducido al mínimo, y gastaba 385 dólares por mes.
En sus esfuerzos por localizar al desaparecido señor Wang -y más tarde por curar a la señora Wang de su cáncer-, Chan ordenó que se excavaran más de 80 pozos donde se sepultaban piezas de jade, gemas, estatuas y monedas antiguas. En otras ocasiones, Chan untaba sangre de pollo sobre monedas o quemaba billetes con versos escritos en ellos.
A través de su abogado, Chan alegó que él y la señora Wang habían mantenido una relación sexual de 15 años de duración que sólo había concluido con la muerte de la mujer. Comparó su relación con Wang "con la que existe entre marido y mujer", señaló el juez. Según su testimonio, Nina se refería a él como el "maridito chancho".
Chan está casado desde 1992 -su esposa incluso viajó con la señora Wang- y tiene tres hijos. El juez señaló que nunca había existido ninguna insinuación de que Chan, de 50 años, fuera a abandonar a su esposa.
"Obsequiarle grandes sumas de dinero cuando Nina vivía y él la hacía feliz es una cosa", dijo el juez. "Convertirlo en único heredero de todo su patrimonio es algo totalmente diferente", añadió.
El juez también dictaminó que la firma de la señora Wang en el testamento de 2006 presentado por Chan era en realidad "una falsificación bien hecha".
El Feng Shui, muy popular en Hong Kong, es la práctica de colocar los objetos o de orientar los edificios de tal manera que se genere una energía positiva, para lograr equilibrio y armonía. Los maestros de Feng Shui son consultados sobre toda clase de asuntos cotidianos, desde el diseño de interiores a las relaciones personales, los negocios o las enfermedades.
Chan había sido mozo y había tenido diversos empleos antes de convertirse en maestro de Feng Shui. Según el juez, cualquier persona puede presentarse como maestro de Feng Shui en Hong Kong. "No hay ninguna clase de evaluación objetiva sobre esas personas y por lo tanto ninguna garantía de calidad", advirtió.
Queda por saber si Chan consultará a algún otro maestro de Feng Shui para apelar el fallo.



