Forzado por la crisis, el gobierno de Maduro libera parcialmente el dólar

El nuevo sistema cambiario flexibiliza la compra y venta, aunque no del todo; según los expertos, el proceso derivaría en una fuerte devaluación del bolívar
Daniel Lozano
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11 de febrero de 2015  

CARACAS.- El chavismo tuvo que dar otra vuelta de tuerca al sistema cambiario venezolano, uno de los grandes causantes de la crisis económica que vive el país. Una triple banda a medio camino entre lo que ya había y una novedosa apuesta, en la que el gobierno deposita todas sus esperanzas: el Sistema Marginal de Divisas, bautizado como Simadi, donde se venderán los dólares "a una tasa totalmente libre", aseguró Rodolfo Marco Torres, ministro de Economía, Finanzas y Banca Pública.

El principal objetivo del Simadi -que implica una flexibilización parcial del cepo pero también una fuerte devaluación- será acabar con el dólar blue, que por el momento parece indestructible (esta semana cotiza a 180 bolívares), pese a las interminables arengas del oficialismo.

Tal y como prometió Nicolás Maduro, el gobierno mantiene el cambio oficial para alimentos, medicamentos y materias primas a 6,30 bolívares por dólar.

"Con esto se va a proteger la industria nacional. La asignación de divisas será para sectores productivos comprometidos con el país. El 70% de las necesidades de la economía del país están garantizadas a 6,30", se ufanó el titular económico.

Una cifra que no comparte, ni mucho menos, la mayoría de los especialistas económicos. Venezuela sufre la mayor inflación del planeta, más del 70% en 2014, y una crisis aguda de desabastecimiento, provocada por la falta de divisas en el mercado y por la caída de la producción nacional.

El gabinete económico también decidió unificar el Sicad 1 y el Sicad 2, vigentes hasta hoy pese a su evidente fracaso, en una sola tasa, que inicialmente partirá desde los 12 bolívares por dólar. Se trata de un sistema de subasta que actualmente tampoco estaba satisfaciendo la demanda de dólares del país.

El valor oscilará de acuerdo con las necesidades del mercado. "Progresivamente, de acuerdo con las necesidades, veremos cómo se va moviendo para apoyar con divisas al otro 30% de las necesidades", añadió Marco Torres. El ministro aclaró que el nuevo Sicad será el sistema que regirá el valor del dólar viajero. El tope de dólares que se pueden comprar por año es de 3000; para compras por Internet es de 300.

El Simadi, por su parte, responderá en principio a la oferta y la demanda. "Iremos a un sistema libre donde va a existir oferentes y demandantes de divisas y donde el mismo mercado va a decidir la tasa de cambio", detalló Marco Torre, quien añadió que habrá 3792 puntos de atención en todo el país, distribuidos entre la banca pública, la banca privada, las casas de cambio y los operadores de valores autorizados.

El ministro especificó que en esos puntos las personas naturales y jurídicas podrán comprar divisas libremente, siempre que tengan cuentas en instituciones financieras que permitan conocer el origen de fondo de los recursos. Sin embargo, "libremente" tiene un límite: 300 dólares diarios para la compra. Se estima el precio del dólar en ese mercado podría llegar a 120 bolívares, lo que sería una devaluación de facto.

"No creemos que con el Simadi se vaya a provocar una mayor aceleración de la inflación. Todo lo contrario: creemos que el tercer mercado va a tender a ponerse en un punto de equilibro y va a depender de la oferta y la demanda, y no de especulaciones de sectores externos a la economía", agregó.

La pregunta de siempre

Pese al optimismo gubernamental, la misma pregunta de siempre flotaba ayer en el país económico y político: ¿seguirá creciendo el dólar blue y, sobre todo, disparando los precios en la calle? El economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, no tiene ninguna duda: "Mientras exista control de cambio, el paralelo no morirá".

En parecidos términos se expresa José Guerra, quien fuera funcionario de alto nivel en el Banco Central de Venezuela: "Tendremos cuatro mercados [los tres anunciados por el gobierno y el paralelo]. Y mucha gente demandando dólares, pero no los hay. A sectores como el automotriz o la línea blanca no les están dando dólares, ¿y dónde van a comprar?"

Guerra, que asegura que Venezuela "está frente a una nueva macrodevaluación", se ahorra una respuesta que es evidente: los sectores económicos del país que no puedan obtener dólares en los canales estatales se verán obligados a acudir, como ahora, a un mercado negro disparado. Los más atrevidos estiman que el blue puede superar los 200 bolívares por dólar.

"El mercado paralelo continuará frente a la escasez de divisas", añadió el experto Jesús Casique.

El ministro aprovechó su comparecencia pública para anunciar al mundo y a su país que Venezuela no entrará en default, tal como insisten las agencias de calificación financiera.

"Esto [las medidas] nos va a permitir combatir la guerra económica y el gobierno bolivariano seguirá cumpliendo con sus compromisos internacionales y nacionales. Recientemente se pagó el bono soberano amortizable 2031, por 250 millones de dólares, y en marzo se pagarán 2000 millones de dólares", sentenció.

"Nadie le cree a Maduro en América latina"

Las acusaciones de Venezuela sobre la supuesta injerencia de Estados Unidos en sus asuntos internos son "risibles" y nadie en América latina les da crédito, dijo ayer un destacado asesor del presidente estadounidense, Barack Obama.

"A menudo (Venezuela) acusa a Estados Unidos de estar detrás de los retos que enfrenta. No creo que nadie en la región se crea eso, creo que es risible y que no puede servir como excusa para sus propios problemas domésticos", dijo el asesor adjunto de seguridad nacional de Obama, Ben Rhodes, en conferencia de prensa.

El gobierno de Nicolás Maduro ha acusado a Washington de estar detrás de diversos complots contra su país, y la semana pasada afirmó que el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, estuvo detrás de un plan para provocar la caída de su Ejecutivo".

El asesor de Obama aseguró en este sentido que la estrategia del gobierno de Maduro "claramente no está funcionando".

Del editor: qué significa. La liberalización y devaluación del dólar no le alcanzará a una economía recesiva, inflacionaria y llena de rigideces para reanimarse.

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