Francia, en vilo por el cerco al asesino

La policía tenía rodeado al hombre que mató a siete personas; es un francés de origen argelino que dice tener vínculos con Al-Qaeda
Luisa Corradini
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22 de marzo de 2012  

PARIS- Centenares de policías cercaban anoche el edificio de Toulouse donde estaba atrincherado el asesino en serie que mató a siete personas a sangre fría en los últimos diez días, pero se habría negado a perpetrar un ataque suicida. El hombre, descripto por las autoridades como un jihadista entrenado por Al-Qaeda, no quería rendirse.

El sospechoso, identificado como Mohammed Merah, un francés de origen argelino de 23 años, abrió fuego e hirió a tres policías en la madrugada de ayer cuando las fuerzas del orden intentaron ingresar en su departamento. Durante todo el día los negociadores especializados intentaron en vano convencerlo de que se rindiera.

Cerca de la medianoche, las fuerzas especiales apagaron todas las luces del barrio y cortaron el agua del apartamento de Merah. Poco después, se oyó una serie de detonaciones que hicieron pensar en una intervención del cuerpo de elite antiterrorista. "Se ha utilizado una estrategia de agotamiento", reconoció una fuente policial. Las tropas especiales prefieren intervenir en plena oscuridad, porque los coloca en posición de fuerza frente al individuo aislado. Esos policías están equipados con anteojos de visión nocturna capaces de captar el calor y localizar los cuerpos.

La policía también detuvo preventivamente ayer a la madre, la novia y a los cuatro hermanos -dos hombres y dos mujeres- del "asesino de la moto", como se lo apoda en Francia. Uno de ellos también podría pertenecer a los medios islamistas radicales, según el Ministerio del Interior.

Merah es el principal sospechoso del asesinato de siete personas en diez días: tres soldados franceses de origen árabe, un rabino y tres chicos de 3, 6 y 7 años que asistían a una escuela judía en Toulouse. Los ataques se produjeron los días 11, 15 y 19 de marzo. En su diálogo con la policía, Merah afirmó que tenía intenciones de volver a matar ayer mismo a otro militar y que se entrenó en los campos de Al-Qaeda en la región paquistaní de Waziristán, fronteriza con Afganistán. También dijo que, en los tres ataques, actuó solo.

Según el Ministerio del Interior, Merah "quería vengar a los chicos palestinos y castigar al ejército francés por sus intervenciones en Afganistán". Francia tiene unos 4000 militares que participan en las acciones de la OTAN en ese país. El sospechoso también quería vengarse de Francia por la reciente ley prohibiendo a las mujeres el uso de la burka.

De obediencia salafista, Merah pertenece a un grupo llamado Forsane Alizza (Caballeros de la Gloria), una de las ramas más radicales del islamismo combatiente, según el ministro del Interior, Claude Guéant. El gobierno francés prohibió ese grupo en enero pasado, por intentar reclutar gente para combatir en Afganistán.

El sospechoso tiene un ambiguo pasado de delincuente y militante islamista. Antes de llegar a la mayoría de edad, fue juzgado 15 veces por la justicia en Toulouse. El 24 de febrero fue sentenciado a un mes de prisión por haber causado un accidente mientras conducía. Su abogado, Christian Etelin, declaró que aún no había comenzado a cumplir la sentencia.

Las autoridades afirman que Merah estuvo en Afganistán en 2010 y 2011 hasta que fue detenido en la calle y luego deportado a Francia. En uno de esos viajes, dirigentes de Al-Qaeda le habrían pedido que perpetrara un ataque suicida, pero él se negó y optó por los recientes asesinatos.

El Ministerio de Defensa, por su parte, afirmó que Merah intentó dos veces incorporarse a las fuerzas armadas francesas. La primera vez, en Lille, donde fue rechazado por sus antecedentes judiciales. La segunda vez fue en julio pasado, en Toulouse, donde trató de enrolarse en la Legión Extranjera, pero desapareció después de la primera entrevista.

Luego del segundo asesinato, los investigadores se concentraron en los medios islamistas, sin dejar de verificar las corrientes de extrema derecha. "Fue finalmente el cruce de informaciones entre los servicios de inteligencia y de la policía judicial que permitió afinar el objetivo entre unos 15 nombres", afirman fuentes oficiales. El caso se aceleró en los últimos días cuando la ciberpolicía logró identificar la dirección IP de la computadora de su hermano. Aparentemente, ésta fue utilizada para responder a un aviso publicado por su primera víctima.

Imad Ibn Ziaten, un paracaidista de origen magrebí, fijó una cita con Merah para venderle su moto, anunciada por Internet. En ese mensaje, la víctima decía ser militar. En esa cita, el 11 de marzo, Ibn Ziaten fue asesinado. Unas 580 personas se habían conectado al sitio donde apareció el anuncio. Entre esas conexiones, los investigadores seleccionaron aquellas que provenían de la región correspondiente a Toulouse y alrededores. Después procedieron por eliminación hasta que identificaron a Merah.

Un error estúpido cometido por el asesino también ayudó a la policía. Hace pocos días, el mecánico de un concesionario de venta de motos alertó a la policía sobre un hombre que quería saber si su moto tenía un rastreador y si era posible retirarlo.

En forma paralela, Israel rindió homenaje ayer a las cuatro víctimas judías del asesino, durante un multitudinario entierro en Jerusalén.

Francia hizo lo mismo con los tres soldados. El acto, presidido por el presidente Nicolas Sarkozy, fue en el 17° regimiento de paracaidistas de Montauban. También estaban otros cinco de los diez candidatos presidenciales. "Los franceses debemos permanecer unidos. En ningún caso ceder a la venganza", dijo Sarkozy.

El mismo mensaje fue repetido por los responsables de las comunidades musulmana y judía del país.

CÓMO LO UBICARON

  • Dirección de IP: el registro por el que se puede saber desde dónde accedió a Internet un determinado equipo fue el hilo del que tiraron los investigadores para identificar, localizar y cercar a Mohammed Merah, el sospechoso de los tres atentados que causaron siete muertes. La primera de sus víctimas, el paracaidista Imad Ibn Ziaten, había colocado un anuncio en Internet ofreciendo vender su moto Suzuki: su asesino respondió interesándose y solicitando un encuentro. El paracaidista fue abatido de dos balazos en ese encuentro, pero su ordenador reveló la dirección IP del supuesto comprador de la Suzuki. Esta correspondía a un familiar de Mohammed Merah.
  • Antecedentes: Merah, de 23 años, francés y de raíces argelinas, estaba fichado por la Direction Centrale du Renseignement Interieur (DCRI), el servicio de inteligencia interior de Francia. Se le conocían dos viajes a Paquistán y Afganistán, y amistades en Francia con fundamentalistas. Nunca fue detenido ni interrogado en Francia porque eso no constituye delito.
  • GPS: anteayer, tras la matanza en la escuela judía, la DCRI centró sus sospechas en Merah. La última pista la dio ese día un policía al que un concesionario de Yamaha en Toulouse le informó que un joven había consultado cómo podía anular el localizador GPS de su moto, que se activa en caso de robo. En la madrugada de ayer, más de 300 policías, entre ellos unidades del RAID –el equipo de intervención de la Policía Judicial francesa– cercaron la vivienda de Merah.
  • Las armas: también luego de la masacre de tres chicos y un profesor, los servicios de seguridad ya no tienen dudas de que se trata de un mismo homicida, ya que utilizó el revólver Colt 45 como en los ataques a los soldados. Antes de disparar con él había utilizado una pistola 9 milímetros que se le había trabado.
  • Sospechosos: unos 200 investigadores trabajaron en Toulouse para buscar al autor de los tres atentados centrándose en 15 sospechosos, entre ellos ex militares de ultraderecha que habían sido expulsados de las fuerzas armadas por demostraciones neonazis. Sólo para el atentado de la ciudad de Montauban, los agentes examinaron 7800 horas de grabación de las cámaras de seguridad.
  • Coordinación: pese a los asesinatos de siete personas, los expertos y analistas en seguridad consideran que los investigadores franceses trabajaron con bastante celeridad atribuida a la unificación de todos los servicios de inteligencia en la DCRI. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, fue el artífice de esa unidad –como de protagonismo concedido al RAID (un grupo de elite) en operaciones como la de Toulouse– cuando se desempeñó como ministro del Interior durante la presidencia de Jacques Chirac, su antecesor en el cargo.
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