
Francia, sociedad simbólica y compleja
Atravesó un agitado proceso histórico que la convirtió en una de las potencias a nivel mundial
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Con una superficie de 550000 km², Francia representa más de una quinta parte de la Unión Europea. Comprende 22 regiones, 96 departamentos y casi 37000 municipios, a los que se suman las tierras de ultramar y las entidades territoriales con estatuto particular.
Principios que cambiaron la historia de las naciones
El lema de la república, "Libertad, igualdad, fraternidad", nace con la Revolución de 1789. Este acontecimiento marcó el rumbo de las instituciones democráticas modernas y los textos que lo alentaron, como "El espíritu de las leyes", de Montesquieu o "El contrato social", de Rousseau, influyeron en los movimientos de liberación nacional de todo el mundo durante el siglo siguiente, al sentar las bases de las nociones de división de poderes, soberanía popular e igualdad política.
La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el 26 de agosto de 1789, fue la primera proclamación formal de estos ideales.
Para esta época también nace el himno nacional de Francia, como canto de guerra. Compuesto en 1792, debe su nombre, La Marsellesa, a que era entonado por un batallón que se dirigía a Paris, desde Marsella.
Panorama actual
Por debajo de la inestabilidad de los regímenes políticos (monarquía, imperio, república) y la experiencia de dos guerras mundiales se afirma la Francia que hoy conocemos.
En la actualidad, la vida política francesa se caracteriza por su pluralidad. Pero a la vez que coaliciones de ideologías bien distintas alternan en el gobierno, se mantienen ciertos objetivos comunes: la lucha contra el desempleo, la consolidación de las relaciones entre los socios de la Unión Europea y el fomento del desarrollo económico. Por su producto interior bruto (PBI), Francia es la cuarta potencia económica mundial. Se destacan las industrias agro-alimentarias, químicas, automotrices, farmacéuticas y las relacionadas con los productos de lujo (marroquinería, joyas, moda, etc.).
La población francesa posee uno de los niveles de vida más altos del planeta. El salario neto medio anual se calcula en 19.938 euros. Favorecidos por políticas especiales, seis de cada 10 personas son propietarios de sus viviendas, mientras que unas décadas atrás sólo lo eran 4 de cada 10.
Política exterior
Desde su creación en 1945, la Organización de las Naciones Unidas cuenta con Francia como miembro permanente del Consejo de Seguridad, junto con Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia y China. Por su nivel de contribución al presupuesto de la organización, se ubica en el cuarto lugar.
Asimismo, ha participado en casi todos los acuerdos internacionales vinculados con la promoción de los derechos humanos y en numerosas operaciones de mantenimiento de la paz (ex Yugoslavia, Sierra Leona, Camboya, etc.).
Para seguir una tradición que se remonta al siglo XVIII, fue en París que la Asamblea General de la ONU adoptó, en 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Inagotable tradición cultural
Pocos países se encuentran ligados de forma tan estrecha a la historia de la cultura occidental como Francia.
Resulta casi imposible hablar de literatura, cine, filosofía, ciencia o artes plásticas sin nombrar a un referente francés. Entre fines del s. XIX y principios del XX, los famosos cafés de Paris sirvieron de puntos de encuentro para debatir cuestiones artísticas y políticas. Muchos movimientos de vanguardia de ese momento se consolidaron a partir de estas reuniones.
Existen en el país galo más de 1500 monumentos. La Torre Eiffel es el más popular, con 6 millones de visitantes al año.
Los museos también tienen su parte más que importante en el fomento de la cultura. Cabe mencionar el Centro George Pompidou , el Museo de Orsay , el Museo Picasso y, por supuesto, el museo del Louvre .
Otro de los lugares frecuentados en este aspecto son las bibliotecas. La Biblioteca Nacional de Francia alberga 30 millones de obras. La financiación de la cultura se eleva a unos 11.430 millones de euros, una mitad garantizada por el Estado y la otra por colectividades locales.



