
Gore, populismo al mejor estilo norteamericano
Desde el corazón de EE.UU., apela al estadounidense medio
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NASHVILLE, Tennessee.- En el cuartel central de la campaña de Al Gore, un edificio de una planta casi sin divisiones, el cartel que domina la escena poblada por más de 300 escritorios tiene el tamaño de una sábana doble y dice: "Por la gente, no por los poderosos". Los comunicados de prensa y los discursos que dos jóvenes reclutados en la Casa Blanca escriben para Gore desde Nashville prometen, con mayúsculas, que el candidato demócrata combatirá los "grandes intereses".
La última cruzada verbal de Gore fue contra el Big Oil (las grandes petroleras), por el aumento del crudo que se traducirá en cuentas de calefacción un 30% más abultadas en próximo invierno en EE.UU.
Mientras el vicepresidente le exigía a Bill Clinton en público que usara parte de las reservas estratégicas para forzar una baja del precio, su equipo de investigaciones seguía produciendo informes sobre los vínculos del candidato republicano, George W. Bush, con las petroleras.
Cálculo electoral
La principal fuente de donaciones para la campaña de Bush es Enrol y su compañero de fórmula, Dick Cheney, fue director de la principal compañía proveedora de servicios del sector, Halliburton. Los datos no son novedosos, y es evidente que en la decisión de Clinton de liberar 30 millones de barriles debe de haber pesado el cálculo electoral.
Pero la estrategia de Gore es asociar una y otra vez a Bush con los intereses de las grandes corporaciones. En los últimos días también lo acusó de representar a los grandes laboratorios, que con los altos precios de los medicamentos son impopulares entre los jubilados.
Cuando aceptó la candidatura presidencial, durante la convención demócrata en Los Angeles, Gore definió su objetivo para la presidencia: "Luchar por las familias trabajadoras". Poco después de ese discurso logró -por primera vez en meses- superar a Bush en las encuestas de intención de voto para las elecciones del 7 de noviembre, y en esta etapa decisiva mantiene una ventaja de tres puntos (48 contra 45 por ciento), según la última encuesta de la cadena CNN, realizada anteayer.
El vicepresidente necesitaba desprenderse de esa imagen del político criado en Washington, sin contacto con la realidad de la gente. El giro fundamental fue la decisión de cerrar las oficinas de campaña que tenía a pocas cuadras de la Casa Blanca, a fines de 1999. Gore mudó el cuartel central a Nashville, Tennessee, una capital diferente: la de la música popular norteamericana, el country.
Los locales se jactan de tener en la calle Broadway los mejores bares del país, con shows en vivo y pistas donde se baila con botas y sombreros de cowboy, jeans Levis, camisas con flecos y siempre en coreografía, como manda la tradición.
Gore, que aún preserva la granja familiar ubicada en un pueblito llamado Carthage, a una hora de Nashville, nació en Washington, cuando su padre, Al Gore Sr., era senador, pero pasó aquí muchos veranos.
El padre, el primero que logró un título universitario en una familia humilde, quería que su único hijo varón se criara en los mejores colegios, pero también con rigor, y lo mandaba a trabajar la tierra. Aunque fue elegido para ambas cámaras del Congreso en Tennessee, Gore vivió un solo período continuo de varios años en Nashville, y fue después de graduarse en Harvard, al regresar de su paso por Vietnam.
Su paso por el periodismo
Gracias a las conexiones de su familia, consiguió un puesto como periodista en el diario local, The Nashville Tennessean. En la redacción, en el centro de esta ciudad de medio millón de habitantes, muchos guardan recuerdos de Gore periodista, y también de su mujer, Tipper, que era fotógrafa. El diario ya se transformó en una atracción turística, parte del circuito que dominan el Museo de la Música Country -réplica del Partenón-, la fábrica de guitarras Gibson y la destilería de Jack Daniel´s.
Frank Gipson, editor de política, que en 1974 tomó en la sección local el puesto que Gore había dejado vacante, dice que reconoce en el candidato las viejas mañas de periodista. "Esa cosa de investigar todo, su obsesión por los detalles", comenta Gipson a La Nación , y asegura que el tono populista que incorporó a su campaña tiene raíces en la historia política de Gore padre. El senador fue un demócrata, de la línea más liberal, pionero en el sur de la defensa de los derechos civiles para poner fin a la segregación racial.
La primera vez que anunció su candidatura a legislador, en 1976 y en la granja de Carthage, Gore hijo propuso un control de precios para bajar el costo de la electricidad y una reforma impositiva para beneficiar a la franja de menores ingresos. Con una mezcla de defensa de las banderas liberales demócratas y condimentos populistas y religiosos, Gore cree haber encontrado la fórmula ganadora. Pero en Nashville nadie se descuida: "La diferencia es demasiado ajustada", explican.




