
Gran Bretaña: la condesa Sofía debió renunciar tras el escándalo
Sus críticas a la realeza la obligaron a dejar su trabajo
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LONDRES (EFE).- La condesa de Wessex y esposa del príncipe Eduardo de Inglaterra, Sofía, renunció ayer a su trabajo en la agencia de relaciones públicas que dirigía tras el fuerte escándalo desatado por sus críticas a políticos y miembros de la familia real.
El diario News of the World publicó ayer, íntegras, las declaraciones de Sofía a un supuesto jeque árabe dispuesto a ofrecer un sustancioso contrato a su agencia de relaciones públicas, R-JH, que resultó ser un periodista que grabó subrepticiamente la conversación.
El dominical publicó también una entrevista -tanto o más perjudicial para la familia real británica- con el socio de Sofía en la agencia, Murray Harkin, quien reconoció que disfrutó de la cocaína "alguna que otra vez" y se muestra dispuesto a organizar viajes de turismo sexual y fiestas gays.
Harkin, que también presentó su renuncia a la agencia, sembró dudas sobre las verdaderas inclinaciones del príncipe Eduardo, hijo menor de la reina, a quien durante años los rumores acusaron de ser gay, y afirmó que "no hay humo sin fuego".
La prensa en general aseguró que la reina Isabel II está "furiosa" por el escándalo -el peor que vive la familia real desde la publicación de la polémica biografía sobre la princesa Diana, en 1992- y planea una reunión con sus asesores para tratar el asunto.
Según The Sunday Telegraph, una de las propuestas que se barajan es que la condesa y su esposo -propietario de la productora de televisión Ardent- renuncien a los intereses profesionales que puedan generar polémica a la familia real, a cambio de que la soberana les aumente la asignación anual que les concede.
Apoyo público
Sin embargo, el Palacio de Buckingham afirmó que la reina Isabel II apoya los deseos de Sofía y del príncipe Eduardo de seguir adelante con sus carreras profesionales. De todos modos, se advierte que "en las próximas semanas" se establecerán nuevas normas que regulen la conducta laboral de los familiares reales para garantizar que no explotan su condición oficial con fines comerciales.
En la entrevista, la condesa aseguraba que si alguien contrataba los servicios de R-JH obtendría un "beneficio que no se menciona", derivado de su papel como miembro de la familia real. "No es nada que nadie prometa, es algo que pasa", se atrevió a afirmar.
"Estoy muy apenada por haber sido víctima de una trampa organizada contra mí y contra mi sociedad, y lamento también el error de juicio que me hizo caer en esa trampa", dijo ayer Rhys-Jones en un comunicado.
En el diálogo, Sofía comete el principal "pecado mortal" de la realeza y accede a hablar de política: según ella, el primer ministro británico, Tony Blair, mantiene un régimen presidencialista y es un "ignorante" de los problemas del campo. La esposa del primer ministro, Cherie, es "aún peor: detesta el campo", asegura la condesa.
Según la mujer de Eduardo de Inglaterra, los presupuestos generales presentados el mes pasado son "un montón de tonterías" y asegura que el líder de la oposición, William Hague, "habla como una marioneta".



