Guiños de Obama a los cuentapropistas, el embrión del capitalismo a la cubana

Eligió un pequeño restaurante privado para comer junto a su familia en su primera noche; ayer se reunió con un grupo de emprendedores y les dijo: "Como su amigo, EE.UU. quiere ayudarlos"
Daniel Lozano
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22 de marzo de 2016  

LA HABANA.- La calle San Rafael, en la Centro Habana aplastada por el paso del tiempo, vive una segunda juventud desde el domingo por la noche. La familia Obama decidió cenar, por sorpresa, en el "paladar" San Cristóbal, cocina criolla y española, donde un cartelito que dice "Dios bendice a las personas que no nos hacen perder el tiempo" saluda a los que entran al local.

Una foto para la historia: Obama, y de fondo, la imagen del Che
Una foto para la historia: Obama, y de fondo, la imagen del Che Fuente: EFE - Crédito: Alejandro Ernesto

Una elección medida al centímetro por el presidente, que desde su aterrizaje en La Habana hizo varios gestos dirigidos a los cubanos, empezando por el simpático saludo "¿Qué bolá, Cuba?". Obama no eligió el restaurante de un hotel y tampoco un centro gastronómico estatal, ni su estómago ni su ideología se lo habrían permitido. El guiño se lo dirigió a los sufridos cuentapropistas cubanos, que encarnan la iniciativa privada en la isla, más de medio millón de emprendedores que pagan impuestos muy altos y que no tienen acceso directo a las materias primas.

"Como su amigo, Estados Unidos quiere ayudarlos", les dejó claro el presidente norteamericano a los emprendedores que ayer se reunieron con él. Microempresarios como Gilberto, antes peluquero estatal. Un cúmulo de historias de emprendimientos contra el viento y la marea socialista, que dejaron boquiabierto al mandatario.

"La economía cubana está empezando a cambiar", los animó Obama para infundirles optimismo. Algo que ayer sobraba en San Rafael, otrora una pujante vía comercial, que parecía una calle en fiestas, tocada por la varita mágica de la fama, con los videos grabados por los vecinos mostrándose una y otra vez. "¡Obama, Obama!", gritaban como locos para que el presidente norteamericano, como si fuera la estrella musical Beyoncé (que también había cenado en el mismo restaurante) la que los saludaba al salir y entrar al local.

"Ésta siempre fue mi casa", se enorgullece Raisa Pérez, la dueña del "paladar" (restaurante privado, cuentapropista) abierto hace cinco años, tras las últimas "actualizaciones" de Raúl Castro. Varias salas y un largo pasillo que parecen detenidos en el tiempo. Relojes antiguos, esculturas, foto en sepia, todo recargadísimo para acompañar las creaciones gastronómicas del chef Carlos Márquez, que trabajó varios años en España. Entre él y sus camareros convencieron a sus clientes más conocidos de que bebieran un tinto de Ribera de Duero y no el francés solicitado inicialmente. Obama comió un solomillo de ternera y su mujer eligió una "tentación habanera". Una de las hijas de la pareja presidencial traducía del español al inglés.

"Son muy simpáticos, muy humildes. Los balcones se llenaron de gente, todos querían saludarlos", recuerda Rolando Valdés, camarero habanero de 28 años. "En Obama vemos esperanza, sobre todo los jóvenes. Queremos que él ayude a que se hagan más y más cambios. De momento ya nos trajo lluvia, que es prosperidad, en medio de la sequía", resume Valdés.

"Si Obama está aquí transcurridos 80 años, ¿por qué no vamos a soñar con más y más cambios", se preguntaba por su parte el relojero Yassier Jiménez, de 33 años, a escasos metros del restaurante de moda. El joven, licenciado en periodismo, sobrevive como cuentapropista arreglando relojes. "Genial este Obama, es el único presidente que ha hecho cosas por Cuba, por su país y por el mundo", añade mientras atiende su negocio a pie de escalera.

Las habitaciones en la calle San Rafael las alquila la señora Bárbara y las clases de bailes afrocubanos son cosa de Milagros de la Caridad Contreras, ambas cuentapropistas. "Y yo hago cualquier cosa con celulares", promete Reynier Lázaro, uno de los nuevos agentes de telecomunicaciones que proliferan por toda la ciudad.

Noel Gil, de 49 años, también es un cuentapropista, pero su trabajo es a bordo de un taxi. Este vecino de Guabanacoa es especialista en evitar los baches de Centro Habana con su viejo Lada soviético del 86.

Legalizado tras las reformas de 2011, Gil se queja como casi todos los cuentapropistas. "Le pagó 1200 pesos cubanos al Estado, pero él no me da nada y los recambios y la gasolina son muy caros", reclama. Todos ellos, desde Gil hasta el chef, conforman el embrión del capitalismo a la cubana, pero casi ninguno lo sabe. Son cuentapropistas, maltratados antes por el Estado, convertidos hoy en una de las soluciones para la viabilidad de la revolución.

Kerry se reunió con las FARC

  • El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se reunió ayer en La Habana con los negociadores del gobierno de Colombia en el proceso de paz y luego mantuvo un encuentro con la delegación de las FARC. Fue la primera vez que un secretario de Estado se reunió con el grupo guerrillero colombiano.

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