
Günther Sachs: el playboy más buscado
1 minuto de lectura'
1969
En 1966, el alemán Günther Sachs, un multimillonario de 34 años, heredero del fundador de la automotriz alemana Wilhelm von Opel, matemático, campeón de bobsleigh, fotógrafo y cineasta, logró lo único que le faltaba en la vida: casarse con Brigitte Bardot, la estrella del momento.
Aunque estaba acostumbrado a salir con las modelos más bellas y se lo había vinculado sentimentalmente con Cristina Onassis, hija del magnate griego Aristóteles Onassis, tuvo que esforzarse para conquistar a Bardot. La bellísima actriz francesa brillaba desde la pantalla grande tras protagonizar la película "Y Dios creó a la mujer" en 1956 y por su escandaloso matrimonio con el cineasta Roger Vadim y su tempestuosa relación con el músico Serge Gainsbourg, que hicieron correr ríos de tinta en las revistas del corazón.
Para seducirla, Sachs no dudó en subirse a un helicóptero y arrojar 10.000 rosas sobre los jardines de la casa de la diva en St. Moritz, un exclusivo centro vacacional de Suiza.
La boda tuvo lugar en Las Vegas, duró apenas ocho minutos y careció del lujo acostumbrado en el jet-set. "Nos tuvimos que casar aquí porque en Europa no es posible sin todos los fotógrafos", dijo Sachs a modo de explicación.
El matrimonio también fue corto. Sólo duró tres "maravillosos y tempestuosos" años, según Sachs, que luego se casó con la modelo sueca Mirja Larsson. El punto más alto de la relación fue el cumpleaños número 30 de Bardot, para el cual Sachs le ofreció una cena en París con un único invitado de honor: el pintor español Salvador Dalí.
A pesar del divorcio -por el que Bardot no le pidió a su ex marido ni un centavo-, Sachs era el playboy más rico y deseado de Europa. En 1979, diez años después de la separación y a modo de agradecimiento porque la actriz no le exigió dinero, Sachs le regaló a Bardot un diamante tan grande como una uva. En lugar de guardarlo, ella lo vendió con el objetivo de recaudar fondos para su fundación de protección de los animales.
2006
En 1994, la vida de Sachs dio otro vuelco inesperado. Mientras miraba el cielo en la noche de Año Nuevo en su casa de la localidad suiza de Gstaad, el millonario comenzó a interesarse en la astrología y en sus conexiones con la matemática, una de las pasiones de su vida.
Inmediatamente fundó el Instituto para la Verificación Empírica y Matemática de la Posible Verdad de la Astrología en Relación con el Comportamiento Humano, con el que financió un excéntrico estudio en el que intentó verificar los postulados de la astrología en cerca de un millón de vidas humanas reales.
El estudio -que surgió, según Sachs, porque las universidades nunca financiaron investigaciones astrológicas y "costó menos que un auto de lujo"- empleó datos de la oficina de estadística de Suiza, donde las autoridades llevan el registro de la hora del nacimiento de cada ciudadano desde 1875.
Con los detalles de cada pareja casada en Suiza entre 1987 y 1994 (unas 717.526 personas), Sachs dijo descubrir patrones de signos. Por ejemplo, es más común que se case una pareja de Capricornio que de Tauro. Los divorcios, según Sachs, son protagonizados más frecuentemente por hombres de Aries y mujeres de Leo; al tiempo que los de Géminis y Escorpio serían menos propensos a cometer crímenes.
Para difundir los resultados, publicó el libro "El archivo astrológico", que se transformó en best seller en Alemania. El estudio recibió duras críticas del especialista en estadística Herbert Basler. Pero Sachs las desestimó y las calificó de "torrente de abuso". El año pasado, Sachs, que hoy tiene 74 años, publicó su autobiografía, que se transformó en otro éxito editorial.





